Hispanatolia utiliza cookies propias y de terceros para garantizar el buen funcionamiento de la web y mejorar la experiencia del usuario. Al seguir navegando, acepta el uso de cookies en este sitio web.

Puede obtener más información o conocer nuestra Política de Cookies aquí.

X

Publicidad

Política

El accidente de un carguero en el Bósforo reabre el debate sobre el tráfico en los estrechos

10-04-2018 - 14:00 CET | Hispanatolia

Los expertos aseguran que es urgente revisar la Convención de Montreal de 1936, porque entonces el tráfico marítimo era 20 veces menor que hoy. Mientras, el temor a un gran accidente en el Bósforo ha dado alas al proyecto Canal Estambul.

El accidente ocurrido el pasado sábado, cuando un carguero de bandera maltesa llamado “Vitaspirit” que transportaba más de 62 toneladas de grano de Rusia a Arabia Saudí se estrelló contra una mansión situada a orillas del Estrecho del Bósforo, que resultó gravemente dañada, ha reabierto el debate político y social en Turquía sobre la necesidad de revisar la Convención de Montreal de 1936, que regular el paso a través de los estrechos turcos del Bósforo y los Dardanelos, así como sobre la conveniencia de impulsar proyectos como el llamado Canal Estambul.

El accidente del 7 de abril, causado por un problema técnico y agravado por fallos en la comunicación entre el capitán y las autoridades marítimas turcas, se saldó afortunadamente sin heridos pero la mansión de Hekimbaşı Salih Efendi, construida en el siglo XVIII y una de las más antiguas de su tipo de Estambul, sufrió enormes daños que será difícil reparar. El edificio, que actualmente albergaba en su parte inferior un restaurante, ha sido además escenario de rodaje de varias series turcas de televisión así como de una película dirigida por el director italiano de origen turco Ferzan Özpetek.

Según estipula la Convención de Montreal de 1936, Turquía debe mantener el tránsito por los estrechos abierto a todo tipo de barcos civiles y mercantes en tiempo de paz, mientras que el paso de navíos de guerra está sujeto a ciertas restricciones. El paso por los estrechos resulta vital para el tráfico marítimo mundial, dado que constituyen la única conexión del Mar Negro con el Mediterráneo y el resto del mundo, pero desde la firma del tratado el siglo pasado tanto el número de barcos como su tamaño ha crecido enormemente, especialmente en lo que se refiere al tránsito de petroleros y buques cisterna, disparando los riesgos para la seguridad marítima, el medioambiente, y la salud y la seguridad de la población que vive en torno a la región del Mármara, la más densamente poblada de Turquía.

El hecho es que la convención, según apuntan expertos consultados sobre el tema, se ha quedado desfasada y su revisión se ha vuelto una cuestión urgente, porque fue firmada en una época en la que sólo pasaban 17 barcos al día a través del Estrecho del Bósforo; desde entonces el tráfico marítimo se ha incrementado notablemente pasando de unos 4.500 barcos en 1934, a 49.304 en 1998; el año pasado esa cifra alcanzó los 87.593 barcos, 13.732 de los cuales eran cargueros que transportaban gas natural licuado (GNL) o gas licuado de petróleo (GLP), o simplemente petroleros. A día de hoy y si se tiene en cuenta el tráfico marítimo local –incluyendo ferries, embarcaciones privadas y de pesca, etc- el tráfico marítimo en el Bósforo es tres veces superior al del Canal de Suez.

Los expertos coinciden en que los estrechos turcos se encuentran entre los pasos marítimos en mayor riesgo del mundo, y las autoridades turcas han expresado en varias ocasiones su preocupación por el riesgo que existe de que un barco que transporte una carga peligrosa pueda tener un accidente poniendo en riesgo la vida de miles de personas que viven a orillas del Bósforo, o desatando un enorme desastre que cause daños irreparables en el medioambiente y las viviendas y monumentos históricos de la zona.

Se estima que unos 3 millones de barriles por día de crudo y unos 20 millones de toneladas anuales de productos derivados del petróleo transitan a través de los estrechos turcos, lo que representa el 3% del tráfico mundial de petróleo, y la tendencia es al alza especialmente con las nuevas reservas de petróleo descubiertas recientemente en Kazajistán. Según explica Mehmet Öğütçü, presidente del Bosphorus Energy Club, las partes firmantes de la Convención de Montreal deberían haberse sentado ya hace tiempo a deliberar sobre la cuestión para actualizar el tratado.

“Esto no ha ocurrido hasta la fecha porque hay una arraigada preocupación en Ankara de que, una vez que se abra la Caja de Pandora, nunca sabes cómo va a terminar... Hay también una falta de voluntad entre las otras partes signatarias de la convención para evitar las potenciales restricciones en el paso libre o los costes adicionales que podría implicar garantizar la seguridad de los pasos marítimos”, declaró Öğütçü en una entrevista concedida a la agencia de noticias Anatolia.

Casi 500 accidentes en el Bósforo desde 1953

Entre 1953 y 2003, un total de 461 accidentes han ocurrido en el Estrecho del Bósforo, el más grave de ellos en 1979, cuando un petrolero de Rumanía llamado MT Independenta colisionó con una fragata griega en la entrada sur del Bósforo y explotó; 42 miembros de la tripulación del carguero murieron, y el barco ardió durante semanas causando una gran polución en el mar y en el aire en la zona de Estambul y en todo el Mar de Mármara. El último gran accidente ocurrió en 2003, cuando un barco de bandera georgiana encalló vertiendo 480 toneladas de crudo a las aguas del estrecho. Desde 2006, otros 141 accidentes marítimos han tenido lugar en la zona, y a medida que el tráfico continúa creciendo el riesgo de un gran accidente en el Bósforo se multiplica.

En este contexto, proyectos como el llamado Kanal İstanbul (Canal Estambul) anunciados por el gobierno han cobrado especial vigencia, sobre todo a raíz del accidente del pasado sábado, cuando muchos usuarios en las redes sociales lo convirtieron de nuevo en trending topic. La idea, que se remonta a los otomanos y que fue anunciada por el entonces primer ministro Tayyip Erdoğan en 2011, es construir un canal de agua artificial que atraviese la provincia de Estambul por su lado europeo paralelamente al Estrecho del Bósforo, como alternativa para el tránsito de grandes buques mercantes por el estrecho.

Con una longitud estimada de entre 45 y 50 kilómetros, 150 metros de ancho y 25 metros de profundidad, y con una capacidad para que 160 barcos lo atraviesen cada día, el proceso para la adjudicación del proyecto debería completarse a finales de este año, con la idea de que el Canal Estambul esté concluido en 2023 coincidiendo con el primer centenario de la fundación de la República Turca. Pero los enormes costes y los grandes desafíos de ingeniería que presenta el que ha sido bautizado como uno de los çılgın projeleri (proyectos locos) del gobierno constituyen los principales obstáculos para su puesta en marcha.

Opina:

  • Condiciones de uso:
    No se admiten comentarios xenófobos, ofensivos, calumniantes, o que inciten a la violencia. El usuario debe respetar las leyes y las Condiciones de Uso
  • Imagen de seguridad Cargar otra diferente

* Campos obligatorios

0 Comentarios

No existen comentarios a esta entrada ...¡Sé el primero/a en participar!

Conforme con W3C: XHTML 1.0 y CSS 2.1

Diseño web: Runrún Comunicación