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Cultura

Una joya otomana en Londres

Mehmet ii sultan retrato

05-08-2012 - 00:00 CET Francisco Olmos | Hispanatolia

El conocido retrato de Mehmet II el Conquistador decora con discreción una de las paredes del Victoria and Albert Museum de la capital británica.

Aquel sultán que con tan solo 21 años conquistó Constantinopla, dando el golpe de gracia al moribundo Imperio bizantino, que hizo de la antigua Bizancio la capital de un poderoso y floreciente imperio, que fue temido por la Cristiandad, que fue respetado y admirado por sus enemigos, dejó su imagen para la posterioridad en un retrato pintado por el maestro italiano Gentile Bellini.

Fatih Mehmet para los turcos, Mehmet el Conquistador para el resto, fue uno de los monarcas más poderosos de su tiempo. Príncipe del renacimiento alla turca, el sultán dominaba, según sus contemporáneos, el turco, árabe, hebreo, latín y griego y se veía así mismo como el heredero del Imperio romano, coronándose César de Roma (Kayser-i Rûm) tras la toma de Constantinopla. Como tal, Mehmet se mostraba interesado en el arte de la Europa cristiana, por lo que no dudó en pedir al rey Fernando I de Nápoles que le enviase un artista para inmortalizar su efigie en medallas al modo clásico, tal y como habían hecho los emperadores romanos antes que él. El elegido fue Constanzo da Ferrara, quien llegó a la nueva capital otomana en la década de 1470.

El tratado firmado en 1479 entre la Serenísima República de Venecia y el Gran Turco, como era conocido entonces el Imperio otomano entre los occidentales, fue el pretexto perfecto para que el sultán pidiese a los venecianos el envío de un “buen pintor.” Fue Gentile Bellini, miembro de una renombrada familia de artistas. El italiano vivió cerca de año y medio en Constantinopla entre 1479 y 1481. Durante su estancia en la capital osmanlí, el italiano pintó el conocido retrato de Mehmet II que todo ciudadano turco que se precie conoce.

Pese a que el sultán vivía entonces sus últimos años, pues falleció en 1481 a la edad de 49 años, Bellini acertó a pintar a aquel soberano que casi treinta años antes había conquistado Constantinopla. De penetrante mirada y aguileña nariz propia de los otomanos y tocado con el característico turbante de la época, Mehmet el Conquistador se yergue orgulloso de perfil casi total. Encima de él, tres parejas de coronas que representan las conquistas de monarca, a saber, Asia, Grecia y Trebisonda.

En la actualidad, aquel retrato significativo atribuido a Bellini se pierde en el ala del Renacimiento entre la infinidad de salas del Victoria and Albert Museum de Londres, donde se encuentra prestado por la National Gallery de la capital británica. Colgado en la pared, el Conquistador vigila los medallones con su efigie que se exhiben debajo del retrato, dispuesto a narrar a aquellos pocos que se acercan sus glorias y hazañas. 

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