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El ejército toma el poder en Egipto

El general Al-Sisi comparece ante la televisión egipcia para anunciar la formación de un gobierno de transición.

El general Al-Sisi comparece ante la televisión egipcia para anunciar la formación de un gobierno de transición.

04-07-2013 - 00:00 CET | Hispanatolia

El pulso entre Mohamed Morsi y la cúpula militar tras el ultimátum lanzado el lunes por el ejército culminó el miércoles con la deposición y arresto del presidente egipcio. El presidente del Constitucional ocupará su cargo hasta las próximas elecciones.

El pulso entre el presidente egipcio y las fuerzas armadas que se había agudizado especialmente en los últimos días tras las masivas protestas pidiendo la dimisión del jefe del Estado culminó el miércoles, tras el ultimátum dado por el ejército egipcio el lunes, en un golpe de estado “de facto” en el que los militares han derrocado tras un año en el poder al primer presidente egipcio elegido en las urnas en más de 30 años.

Poco antes de que espirase el plazo dado por los militares el ejército entraba en la sede de la televisión estatal, desde donde el jefe del Estado Mayor, el general Abdel Fattah al-Sisi, anunció horas después que se suspendía la constitución y se privaba al presidente Mohamed Morsi de sus poderes presidenciales, creándose un gobierno civil interino hasta la convocatoria de unas nuevas elecciones.

Millones de personas salieron a la calle tras el anuncio en un estallido de júbilo entre gritos de “Allah es grande” y “Larga vida a Egipto”, en una escena que se repitió en las principales ciudades del país pero que tuvo su epicentro especialmente en la emblemática Plaza Tahrir, convertida ahora al igual que durante la revolución que derrocó en febrero de 2011 al ex presidente Hosni Mubarak en epicentro de las protestas contra el presidente. Allí la multitud cantaba, ondeaba banderas y se lanzaban fuegos artificiales celebrando el anuncio de que Morsi había dejado de ser el presidente, tras varios días de protestas que ya han sido calificadas como las mayores que ha vivido el país –más grandes incluso que las que obligaron a dimitir a Mubarak.

El depuesto presidente Mohamed Morsi, que horas antes de que los militares asumieran el poder había asegurado que estaba dispuesto a pagar con su vida si era necesario antes que aceptar el ultimátum del ejército, denunció el anuncio del general Al-Sisi como un “golpe completo” contra el orden constitucional y democrático del país.

Pese a su desafío en torno a las 19:00 horas el ejército egipcio comunicaba oficialmente a Morsi, con el palacio presidencial rodeado de soldados, que ya no seguía siendo el jefe del Estado; más tarde, sobre las 22:00 horas del miércoles y en medio de una gran confusión sobre su paradero, algunas fuentes oficiales informaban que el ya ex presidente egipcio había sido detenido y trasladado a unas instalaciones de la inteligencia militar, aunque sin precisarse su ubicación.

Tras el arresto de Morsi las fuerzas de seguridad egipcias detuvieron también a los principales líderes del movimiento de los Hermanos Musulmanes de Egipto así como de su rama política, el Partido de la Justicia y la Libertad, acusándolos de incitar a la violencia y las revueltas. De hecho el anuncio del ejército fue recibido de manera muy diferente por decenas de miles de seguidores de Morsi que habían salido también el miércoles a las calles para mostrarle su apoyo, y que prometieron resistir hasta el final frente a la decisión de los militares. A última hora del día ya eran al menos una docena los muertos por enfrentamientos entre detractores y partidarios del ex presidente egipcio, así como de estos últimos con las fuerzas de seguridad.

Reacciones en el mundo árabe

Si desde Occidente y concretamente por parte de Estados Unidos la reacción fue más bien tímida y ambigua y la Casa Blanca se limitó a ordenar la evacuación de todo su personal diplomático no esencial del país, la respuesta a la toma de poder de los militares no se hizo esperar desde los vecinos árabes de Egipto.

Los estados del Golfo Pérsico dieron la bienvenida por unanimidad al movimiento del ejército esperando que la medida ponga fin a las protestas y traiga estabilidad a Egipto y a la región, mientras que el Rey Abdalá de Arabia Saudí fue más allá y envió un mensaje de felicitación al nuevo presidente egipcio, el presidente del Tribunal Constitucional Adli Mansour, nombrado por la cúpula castrense como nuevo jefe interino del Estado.

Una de las reacciones más curiosas se produjo desde el régimen sirio, donde la televisión estatal retransmitió en directo los sucesos en la Plaza Tahrir y el presidente Bashar al-Assad se congratuló por la salida del poder de Morsi, lo que calificó como una derrota del Islam político.

“Quien quiera que se valga de la religión para utilizarla en política en favor de un grupo a expensas de otro, caerá en cualquier lugar del mundo”, dijo Assad en declaraciones recogidas por el diario oficial Thawra. “El resumen de lo que está ocurriendo en Egipto es la caída de lo que se llama el Islam político”, añadió el presidente sirio, contra el que Morsi arremetió en varias ocasiones a lo largo de su mandado mostrando su claro apoyo a la oposición siria.

El ejército cierra la sede de Al-Jazeera

Horas después del anuncio de la salida de Morsi por parte del jefe del Estado Mayor, el ejército entraba en las oficinas de la cadena de televisión Al-Jazeera en El Cairo y procedía a registrarlas y a detener a varios de sus trabajadores.

Los militares prohibieron además al canal, al que la oposición egipcia ha acusado de favorecer a los Hermanos Musulmanes de Egipto, emitir imágenes de una manifestación a favor de Morsi.

Por otro lado la televisión oficial de los Hermanos Musulmanes fue también asaltada y registrada por soldados del ejército egipcio, que detuvieron también a varios empleados y cortaron las emisiones de la cadena.

Las claves del plan de transición

En la alocución televisiva ofrecida el miércoles a través de la televisión pública por el general Al-Sisi, jefe del Estado Mayor, este anunció tras la deposición de Morsi un plan de transición para el país consensuado con los principales líderes religiosos, políticos y activistas del país. El objetivo del plan sería, tras un período de transición regido por un gobierno interino, un retorno a la democracia. Los puntos del plan anunciado por el ejército son los siguientes:

-Suspensión temporal de la Constitución.

-Formación de una comisión que incluya a todos los sectores de la sociedad y a expertos encargada de revisar las enmiendas propuestas a la Constitución.

-El presidente del Tribunal Supremo Constitucional, Adli Mansour, pasa a ocupar de forma interina el cargo de nuevo presidente de Egipto y jefe del Estado.

-Celebración de elecciones presidenciales anticipadas, hasta las cuales Mansour presidirá el gobierno hasta la elección de un nuevo presidente.

-El presidente del Tribunal Supremo Constitucional recibe poderes para emitir decretos constitucionales durante su período al frente del país.

-Formación de un gobierno tecnócrata nacional que tendrá plenos poderes para gestionar el período de transición.

-Aplicación de un código ético en los medios de comunicación para garantizar la libertad de información.

-Se tomarán medidas ejecutivas para permitir a los jóvenes participar en las instituciones del Estado egipcio.

-Formación de una comisión de reconciliación nacional.

-Aprobación de urgencia de la nueva ley electoral e inicio de los preparativos para la celebración de elecciones parlamentarias.

-Se pide por último al pueblo egipcio que mantenga la calma y se manifieste de forma pacífica.

Turquía apoya a Morsi y rechaza el golpe de estado

Turquía se distanció claramente el miércoles de otros países de la región y mostró horas antes de que se hiciera efectiva la salida forzosa de Morsi del poder su apoyo al presidente electo egipcio.

En un comunicado emitido por el Ministerio de Asuntos Exteriores, Ankara mostró su confianza en que el pueblo y el gobierno de Egipto pudieran trabajar en el marco de los principios de la democracia para superar la crisis política en el país.

“Es una realidad global que aquellos que llegan al poder a través de las elecciones sólo pueden dejar el cargo a través de elecciones”, decía el comunicado, en el que se pedía respeto por la voluntad expresada por los egipcios en las urnas y el mantenimiento del orden constitucional como pilares básicos de la democracia.

A medida que la jornada del miércoles fue terminando y el golpe de los militares para derrocar a Morsi se fue haciendo patente, el gobierno turco volvió a mostrar su rechazo por boca del ministro de asuntos europeos Egemen Bağış, quien reafirmó el respaldo de Ankara al desafío lanzado por el presidente egipcio frente a “todos estos promotores de golpes”. Bağış añadió que la peor de las democracias es siempre mejor que “un buen golpe de estado”.

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