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Política

Reacciones dentro y fuera de Turquía a las reformas anunciadas por Erdoğan

Erdogan documentos dersim

02-10-2013 - 17:00 CET | Hispanatolia

Analizamos la valoración que las medidas presentadas el lunes por el primer ministro turco han tenido en la UE, las minorías religiosas, los partidos de la oposición, y especialmente entre la población kurda.

Tras el anuncio hecho el lunes por el primer ministro turco Recep Tayyip Erdoğan de un nuevo paquete de medidas que pretenden fomentar la democracia así como los derechos de las minorías religiosas y étnicas en el país, especialmente los kurdos, las reacciones se han sucedido dentro y fuera de Turquía con opiniones tanto a favor como en contra, desde los que ven las nuevas reformas como un paso positivo pero insuficiente, hasta quienes las consideran como una concesión a las exigencias de grupos como el PKK.

La UE valora positivamente las medidas

Desde el exterior, la Comisión Europea valoraba positivamente el lunes las medidas anunciadas considerando que ofrecían progresos en numerosas cuestiones pendientes en Turquía, subrayando que la UE seguirá muy de cerca la implementación de estas reformas. También se destacaba el hecho de que el propio Erdoğan hubiese mencionado la legislación de la Unión Europea como uno de los pilares en los que se ha basado la elaboración de las nuevas medidas.

Valora también la Comisión Europea los progresos en el uso de idiomas distintos del turco por parte de las minorías étnicas del país, así como aquellas reformas destinadas a comunidades no musulmanas como es el caso de la devolución de los terrenos del Monasterio de Mor Gabriel a la comunidad cristiano siriaca.

Igualmente se da la bienvenida a la posibilidad de rebajar la actual barrera electoral –una de las más altas del mundo- para fomentar la representación proporcional en el parlamento de los partidos políticos o las medidas para que muchas más formaciones políticas puedan acceder a los fondos públicos para su sostenimiento, lo que según la UE contribuirá a estimular el pluralismo político en el país.

Decepción entre las minorías religiosas

Dentro de Turquía, son precisamente las comunidades no musulmanas quienes han recibido con más escepticismo las nuevas medidas. Si bien se valora la mencionada devolución del Monasterio de Mor Gabriel en la provincia de Mardin a los siriacos y otros puntos positivos, se critica mayoritariamente la ausencia de la esperada reapertura del Seminario Greco Ortodoxo de Heybeliada –en la isla de Halki, frente a las costas de Estambul- que lleva años siendo demandada por la minoría greco-ortodoxa de Turquía.

Concretamente el Patriarcado Greco Ortodoxo lleva tiempo reclamando la devolución de numerosas propiedades expropiadas décadas atrás por el Estado y muy especialmente este seminario, fundado en 1844 y que actualmente funciona como un museo, que el Patriarca Bartolomeo I ha insistido en varias ocasiones que es vital para garantizar la supervivencia del clero greco-ortodoxo en el país. El seminario fue expropiado en 1971 bajo la ley que colocó los centros de formación religiosa de todas las confesiones bajo control público.

En cuanto a Mor Gabriel, el anuncio de su devolución ha recibido críticas tanto positivas como negativas entre los miembros de la comunidad siriaca: desde quienes recibieron la noticia con alegría y como una victoria de sus aspiraciones, hasta quienes señalan que el gobierno turco entrega el monasterio –en disputa en los tribunales desde 2005- consciente de que tenía prácticamente perdida la batalla judicial y ante las presiones internacionales.

Las reformas anunciadas el lunes incluyen otras medidas como mayores penas contra los crímenes relacionados con la persecución o la discriminación contra minorías religiosas o étnicas, pero la mayor minoría religiosa de Turquía –los alevíes- han visto cómo sus expectativas se han visto reducidas a un simple cambio en el nombre de la Universidad de Nevşehir, que pasará a llamarse Hacı Bektaşı Veli en honor a un místico aleví de la Edad Media, pese a que desde el gobierno se han prometido nuevas leyes sobre la minoría aleví en un futuro cercano.

Críticas desde la oposición

Entre los principales partidos políticos de la oposición en Turquía, las reacciones han sido distintas y muy variadas –siempre críticas, eso sí- dependiendo de la ideología e incluso de a quién se consultase dentro del mismo partido.

La principal formación de la oposición, el Partido Republicano del Pueblo (CHP), criticaba el lunes duramente las reformas anunciadas por Erdoğan por boca del diputado por İzmir Ayman Güler, quien lo calificaba desde un punto de vista nacionalista como un serio golpe a la República laica y unitaria fundada por Atatürk.

Sabahat Akkiraz, diputada por Estambul, criticaba por su parte la falta de medidas concretas para garantizar los derechos de los alevíes y el reconocimiento de sus centros de oración –las “cemevi”- en todo el paquete presentado el lunes. “El gobierno intenta tomar por tontos a los alevíes al simplemente cambiar el nombre de una universidad”, afirmó Akkiraz.

El líder del CHP, Kemal Kılıçdaroğlu, acusaba por su parte el martes al gobierno del partido AKP de no ser sincero con sus reformas, al tiempo que aseguraba que muchas de las medidas anunciadas el lunes habían sido presentadas tiempo atrás por el CHP. “El paquete anunciado es una mala copia de nuestras propuestas”, afirmó Kılıçdaroğlu, para quien las reformas presentadas no abordan los problemas fundamentales del país ni las deficiencias democráticas.

Desde el Partido del Movimiento Nacional (MHP), su líder Devlet Bahçeli criticaba también duramente el martes las enmiendas anunciadas el día anterior por Erdoğan especialmente en lo que se refiere a dar más derechos culturales a la minoría kurda o por permitir la educación en lengua materna, aunque sea únicamente en centros privados.

“La educación en lengua materna es un serio callejón sin salida para la nación turca. Sus resultados serán graves y llevarán a Turquía hacia la división”, aseguró el líder nacionalista turco, para quien nadie salvo “una pequeña minoría” y el PKK está contento con estas reformas.

“Si el primer ministro verdaderamente ve este paquete como resultado de la historia de la democratización en Turquía, debe de haber perdido la cabeza en Kandil y su inteligencia en İmralı”, dijo Bahçeli haciendo referencia a las montañas del norte de Irak donde el PKK tiene sus bases y a la isla donde cumple cadena perpetua el líder histórico del grupo armado, Abdullah Öcalan.

Las reformas no cubren las expectativas, según el BDP

Desde la formación nacionalista kurda Partido por la Paz y la Democracia (BDP) su co-presidenta Gülten Kışanak reaccionó el mismo lunes contra las medidas anunciadas considerándolas totalmente insuficientes y por debajo de las expectativas de su partido, añadiendo que no servirían para poner fin al conflicto con el PKK.

La educación en lengua materna, que el nacionalismo kurdo reclamaba en el sistema educativo público, se ve limitada a los centros privados con las reformas propuestas por el primer ministro el lunes; otras demandas como la reducción de la barrera electoral quedan sujetas a un futuro debate mientras se pasa por alto un fortalecimiento de las administraciones locales o un cambio en las leyes antiterroristas, según destacó Kışanak a los periodistas. Tampoco se abordan los problemas de la comunidad aleví, una fe profesada por muchos ciudadanos turcos de origen kurdo en Turquía.

Según la co-presidenta del BDP, el nuevo paquete de reformas carece de “capacidad para resolver los problemas” y solucionar lo que definió como conflicto entre el Estado y el PKK. “Todos los obstáculos para la libertad de pensamiento y reunión siguen intactos”, subrayó Kışanak, quien recordó que hay miles de “prisioneros políticos” en las cárceles del país. “No es un paquete de democratización, es un paquete electoral”, dijo acusando al AKP de usar las medidas anunciadas con fines propagandísticos.

Reacciones desiguales entre la población kurda

Entre la población kurda del sureste de Turquía, las reacciones a las medidas presentadas el lunes por Erdoğan han sido muy desiguales dependiendo de su orientación política, si bien es generalizada incluso entre los más optimistas la sensación de que las reformas, aunque positivas, se han quedado cortas.

En Diyarbakır, la ciudad más importante de la región y considerada como un bastión electoral del partido BDP, las reformas han tenido una mejor acogida entre quienes no son votantes de esta formación nacionalista pero aun así destacan que no abordan problemas fundamentales como la falta de inversiones en la zona o la educación en kurdo, así como el terrorismo. Un propietario de un pequeño negocio local comentaba al diario Zaman cómo él mismo y muchos habitantes de la región se ven obligados a pagar un “impuesto” al PKK si no quieren verse en problemas.

Kasım Birtek, presidente de la delegación en Diyarbakır del sindicato de profesores Eğitim-Sen, criticó el hecho de que la educación en lengua materna –incluyendo el kurdo- sólo se permitiera con las nuevas medidas en centros privados, algo que subraya sólo unos pocos pueden permitirse en la zona. Birtek no obstante valora positivamente algunos cambios como la supresión del juramento de lealtad (“Andımız”) que los estudiantes debían pronunciar cada mañana al empezar las clases y que empezaba con la frase “Yo soy turco…”, muy criticada por la minoría kurda por considerarlo como un remanente nacionalista de los primeros tiempos de la República.

El presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Diyarbakır, Mervan Yalçındağ, cree también que la educación en kurdo debería haberse permitido en los colegios públicos, donde desde el año pasado los alumnos ya tienen la lengua kurda como asignatura optativa. Ve positiva la retirada de la Andımız así como las propuestas para reducir la barrera electoral y fomentar el pluralismo político, pero considera que no hay medidas para suavizar las leyes antiterroristas que mantienen a cientos de personas en prisión.

Alican Çetinkaya, presidente del Sindicato de Energía e Industria de Diyarbakır, ve también pasos positivos en las reformas pero aun así insuficientes, aunque valora especialmente la decisión de revertir a sus nombres originales muchas poblaciones y distritos, así como el fin del juramente de lealtad en las escuelas.

Mucho más optimista fue Hüseyin Şeyhanlıoğlu, profesor de la Universidad Dicle de Diyarbakır, quien en declaraciones a la prensa turca calificó de “revolucionarias” las reformas y afirmó que con ellas el AKP no sólo le ha ganado la partida al grupo terrorista PKK, sino que se ganado el apoyo de muchos ciudadanos de origen kurdo de la región.

Por último Orhan Aldanmaz, de la Universidad de Şırnak, valoró de forma positiva la supresión del veto al uso del velo en las instituciones públicas pero criticó al gobierno por no profundizar en los derechos de los kurdos, afirmando que el paquete de reformas presentado por el gobierno no ha cumplido las expectativas de la sociedad.

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