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Sociedad

Salen a la luz nuevos detalles del secuestro del vuelo entre Ucrania y Estambul

Avion pegasus secuestro

10-02-2014 - 22:00 CET | Hispanatolia

Se ha sabido que la pericia de la tripulación para convencer al secuestrador de que el avión se había desviado a Sochi como pedía, fue vital para evitar que el incidente culminara sin incidentes graves.

Pasados unos días desde que un avión de la aerolínea turca Pegasus aterrizara de emergencia en el aeropuerto Sabiha Gökçen de Estambul escoltado por un F-16 tras una amenaza de bomba, comienzan a conocerse más detalles del secuestro protagonizado por un pasajero de nacionalidad ucraniana.

De hecho ahora se ha sabido que fue la pericia de la tripulación, y no meramente la actuación de las fuerzas de seguridad turcas, la que contribuyó a que el intento de secuestro acabara sin mayores incidentes y con un aterrizaje seguro en Estambul, y no en la ciudad rusa de Sochi como pretendía el secuestrador.

Según han relatado los testigos el hombre, identificado como un ciudadano ucraniano de nombre Artem Kozlov y 44 años, reveló sus intenciones pocos minutos después de que el avión de Pegasus despegase de la ciudad ucraniana de Jarkov, levantándose desde la fila donde estaba sentado en la parte delantera del aparato y blandiendo en su mano un teléfono móvil, que según dijo activaba una bomba ubicada en la bodega de carga. Posteriormente intentó acceder a la cabina donde estaban los pilotos, exigiéndoles desviar el avión -con destino a Estambul- hacia Sochi.

El mérito de la tripulación turca del aparato estriba en que lograron convencer a Kozlov de que habían accedido a sus peticiones y el vuelo se había desviado efectivamente a la ciudad rusa, donde se celebraban los Juegos Olímpicos de Invierno; para contribuir a que tomara confianza y se calmara, llegaron incluso a anunciar por megafonía a los pasajeros que debido a problemas técnicos el avión se desviaría a Sochi. El secuestrador pidió entonces una manta, y regresó a su asiento en la segunda fila.

En realidad, sin embargo, el capitán İlyas Karagülle emitió una alerta por secuestro y prosiguió su vuelo hacia Estambul, donde cazas F-16 de las Fuerzas Aéreas Turcas escoltaron la aeronave a lo largo del espacio aéreo de Turquía hasta que tomó tierra en Sabiha Gökçen, en el lado asiático de la ciudad. Incluso una vez en tierra se siguió haciendo creer a Kozlov que habían aterrizado en Sochi, como él deseaba, y no en Estambul.

Una vez que el avión aterrizó y fue desviado a una zona apartada del aeropuerto mientras era rodeado por equipos especiales de la policía turca, comenzaron las negociaciones con el secuestrador mientras se examinaba la bodega de carga en busca de explosivos. Pese a que no se encontraron, las fuerzas de seguridad turcas activaron inhibidores de frecuencia antes de entrar en la cabina e inmovilizar a Kozlov, que según algunos medios gritó "Amo Turquía" cuando los equipos de lucha antiterrorista tomaron al asalto la cabina.

Trasladado a dependencias policiales para ser interrogado, el secuestrador relató que había querido pedir la liberación de decenas de manifestantes -incluyendo la ex primera ministra Yulia Timoshenko- encarcelados durante las protestas contra el gobierno del presidente Viktor Yanukovych en Ucrania. El hombre agregó que su elección de un avión turco había sido al azar, y que simplemente había cogido el primer vuelo que partía de Jarkov cuando compró los billetes.

Pese al incidente, tanto desde el gobierno ucraniano como desde Turquía se ha querido restar importancia a un suceso que se considera obra de un individuo "en avanzado estado de embriaguez" y sin ningún móvil claro. El propio ministro turco de transportes Lütfi Elvan informaba el sábado que no se trataba de una acción terrorista. "Esto no ha sido algo muy importante. Ha sido el acto de un simple individuo", aseguraba Elvan.

Las propias autoridades turcas confirmaban el lunes que Kozlov tenía antecedentes en su país por robo y actos de vandalismo. La fiscalía turca le acusa ahora de intento de secuestro y privación de libertad por el intento de desviar un vuelo con 110 pasajeros a bordo.

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