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Política

Escenarios posibles tras las elecciones en Turquía

Elecciones turquia

08-06-2015 - 20:00 CET | Hispanatolia

El AKP se enfrenta por primera vez a la necesidad de pactar para formar gobierno, algo harto complicado dado que los tres principales partidos ya han descartado cualquier negociación con la formación del primer ministro Davutoğlu.

Las elecciones legislativas del domingo en Turquía han dejado un complicado escenario en el que el gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) afronta por primera vez la dificultad de formar un gobierno sin mayoría que le obliga a pactar con otros partidos; algo a priori nada fácil, dada la dura retórica que los partidos de la oposición y sus votantes han empleado contra el AK Parti.

Pese a que esta difícil situación parecía abocar el domingo a unas elecciones anticipadas, varias figuras importantes del partido e incluso el propio primer ministro Davutoğlu han asegurado en las últimas horas que el objetivo del AKP es formar un gobierno de coalición y no ir a una nueva cita con las urnas; concretamente el vice primer ministro y portavoz del gobierno Bülent Arınç retaba el lunes a CHP, MHP y HDP a formar gobierno si podían “y si no, el AKP está listo para hacerlo”, subrayó.

Pese a esta disposición a negociar como fuerza más votada, el hecho es que los posicionamientos de las tres grandes fuerzas de la oposición tanto en campaña como tras conocerse los resultados del domingo no invitan al optimismo, ya que los líderes de los tres partidos han sido rotundos a la hora de descartar cualquier pacto o colaboración con el AKP.

En tal caso, el escenario que se plantearía al partido hasta ahora gobernante en Turquía sería un gobierno en minoría valiéndose de sus 258 escaños en la Asamblea Nacional Turca, a 18 de la mayoría: pero seguiría necesitando contar con el voto de uno de los tres partidos –o de 18 de sus diputados, bien díscolos o bien bajo libertad de voto- para poder formar un gobierno que, en cualquier caso, sería por naturaleza inestable y probablemente abocaría finalmente a unas elecciones anticipadas. El AKP dispondría de 45 días para recibir el voto de confianza del parlamento, pasados los cuales el Presidente de la República podría convocar nuevas elecciones en el plazo de 90 días.

Otra opción sería que el principal partido de la oposición, el Partido Republicano del Pueblo (CHP), tratase de formar por sí mismo gobierno sumando sus 132 diputados a los de los otros dos partidos, cada uno con 80 escaños en el parlamento; un gobierno de “izquierda” entre CHP y HDP sería teóricamente posible, pero necesitaría los votos también del MHP para sumar la mayoría necesaria y no repetir el escenario de un gobierno en minoría: algo bastante improbable dado que el líder del MHP, Devlet Bahçeli, ya ha dicho que no se plantea pactar con ningún partido. Además dadas sus posiciones ideológicas radicalmente opuestas, sería harto difícil ver al MHP apoyando un gobierno con el HDP, o viceversa.

En la misma noche electoral, la posibilidad de un gobierno de coalición entre AKP y MHP surgió rápidamente como la opción más probable, pero pese a que alguno de los responsables de la formación nacionalista turca pareció inicialmente no descartar esa idea, las declaraciones poco después del propio Bahçeli sobre “el fin del AKP” y descartando pactar con otros partidos, parecen haber puesto fin a cualquier especulación en este sentido.

También teóricamente posible pero muy difícil sería la opción de una coalición AKP-CHP: el líder de la formación kemalista, Kemal Kılıçdaroğlu, dio el domingo también un “No” rotundo a un pacto con el partido fundado por Erdoğan; además un acuerdo semejante pondría contra las cuerdas a la dirección del CHP frente a su electorado en un momento especialmente delicado para el partido, que ya vivió una crisis interna tras el fracaso en las presidenciales de 2014 y que sale de las elecciones del domingo sin grandes logros e incluso ligeramente tocado, con muchos de sus votantes pasándose al HDP.

Un gobierno de coalición entre AKP y HDP podría curiosamente, a la luz de los acontecimientos en la pasada legislatura, ser a priori la opción más natural para ambos partidos, que en la práctica han mantenido a menudo posturas comunes dentro y fuera del parlamento en muchos temas, incluyendo el proceso de paz o las reformas constitucionales.

Sin embargo el líder del HDP, Selahattin Demirtaş, prometió en campaña que no pactaría con el AKP y el domingo por la noche lo volvió a repetir: ni coalición, ni cooperación. Por otro lado una alianza con el AKP sería interpretada por muchos votantes del HDP como una “traición” a la confianza y el voto depositado en la formación, heredera del nacionalismo kurdo, pero que en estas elecciones ha buscado convertirse en “el partido de Turquía” acaparando el voto de izquierda y joven no sólo en el sureste de mayoría kurda, sino también en las provincias occidentales.

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