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Política

El fracaso de la estrategia del PKK desata profundas divisiones internas en la organización

Pkk

29-04-2016 - 00:00 CET Pablo Gómez | Hispanatolia

Su fracasado intento de llevar el conflicto a los centros urbanos y lograr el apoyo de la población local, unido a las elevadas bajas sufridas, divide a los líderes del PKK entre quienes optan por resistir o por una retirada a las zonas rurales.

Destacados líderes del Partido de los Trabajadores el Kurdistán (PKK), una organización de extrema izquierda incluida en la lista de grupos terroristas de la UE que desde que en 1984 se alzara en armas contra el Estado turco para conseguir sus fines políticos ha dejado más de 40.000 muertos en Turquía, han comenzado a sacar a la luz sus discrepancias internas acerca de la reciente estrategia adoptada por el grupo armado de llevar el conflicto a las ciudades, lo que ha propiciado desde finales del año pasado varias operaciones de las fuerzas de seguridad turcas en el sureste del país en las que han muerto o han sido detenidos miles de militantes de la organización.

Según fuentes de los servicios de inteligencia citadas recientemente por medios turcos, Cemil Bayık (alias “Cuma”), uno de los fundadores iniciales del PKK y vice-presidente de la Unión de Comunidades del Kurdistán (KCK), y Murat Karayılan, co-fundador también del PKK –que dirigió desde la captura en 1999 de Abdullah Öcalan hasta 2014- y actual comandante en jefe de las denominadas Fuerzas de Defensa del Pueblo (HPG, brazo armado del PKK), mantendrían posiciones muy dispares sobre la estrategia a seguir por el grupo ante las pérdidas sufridas en los últimos meses.

Así y de acuerdo a dichas fuentes, Bayık quiere ordenar la retirada de los miembros del PKK que aún se mantienen en centros urbanos a las zonas rurales ante la ofensiva del ejército turco y de las fuerzas especiales de la lucha antiterrorista, mientras que Karayılan sería partidario de enviar más refuerzos a las ciudades en las que el grupo se había hecho fuerte desde 2013 aprovechando la tregua anunciada entonces por Öcalan en el marco de las negociaciones con Ankara.

Las informaciones recopiladas por los servicios de inteligencia turcos aseguran que estas discrepancias entre dos líderes tan importantes como Bayık y Karayılan está provocando profundas divisiones en el seno de la organización armada, con miembros del grupo apoyando a uno u otro. Bayık sostendría que ante la situación actual y la ofensiva del gobierno turco lo mejor sería volver a situar a los combatientes del PKK en las áreas rurales, donde pueden resistir mejor aprovechándose del terreno, mientras que para Karayılan ordenar a los militantes armados del grupo que abandonen las zonas urbanas supondría el fin para el PKK.

Una estrategia aprendida en Siria

El PKK adoptó una estrategia para llevar el conflicto a las zonas urbanas a raíz de las experiencia que sus militantes han ganado en los dos últimos años combatiendo en Siria –en lugares como Kobane- junto a las Unidades de Protección del Pueblo (YPG), brazo armado del Partido de la Unión Democrática, considerado por Ankara como el homólogo en Siria del PKK.

Según publicaron medios turcos, a finales del pasado diciembre el PKK decidió crear las Unidades de Protección Civil (YPS), una de tantas organizaciones bajo el paraguas común del PKK, a partir de la fusión del Movimiento Juvenil Patriótico Revolucionario (YDG-H, que conformaba las denominadas “juventudes” del PKK) con los militantes del PKK que operaban en las zonas rurales de Turquía y con las llamadas Unidades de Auto-Defensa (ÖSB).

Constituidas –según estimaciones no oficiales- por unos 10.000 combatientes armados, la creación de las YPS fue interpretada como un indicador de que el PKK planeaba –según el propio grupo había anunciado previamente- llevar los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad turcas desde las áreas rurales del sureste de Turquía a las zonas urbanas de la región, tratando de copiar la estrategia del PYD/YPG en el norte de Siria y esperando así también repetir el éxito que su homólogo sirio ha conseguido en el país vecino.

La realidad sin embargo es que hasta la fecha las localidades y distritos donde los miembros armados del PKK se hicieron fuertes –construyendo cientos de trincheras, barricadas y trampas explosivas- se han convertido en una ratonera para los propios militantes de la organización armada, que en abril había visto caer abatidos en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad turcas al menos a 3.700 de sus miembros, sin contar aquellos que han sido detenidos o simplemente se han rendido a las autoridades turcas.

El PKK ha perdido más de la mitad de sus efectivos en Turquía

De hecho cifras oficiales del gobierno turco publicadas hace unos días hablan de “5.629 terroristas neutralizados”, lo que incluiría a 3.765 miembros del PKK muertos en enfrentamientos armados, además de 604 heridos, 664 capturados y 596 que se habrían entregado a las fuerzas de seguridad turcas. Además desde el fin de la tregua en julio de 2015, 11.331 sospechosos de estar vinculados con el PKK y su movimiento juvenil, el YDG-H, han sido arrestados en todo el país.

A principios de abril, durante una operación en el distrito de Yüksekova (Hakkari), fueron abatidos 17 miembros del PKK incluyendo dos importantes líderes del grupo: Emel Güçlü (alias “Zilan”) y Necmettin Duman, responsables de las operaciones en la región y de la logística del PKK, respectivamente. Emel Güçlü, autora de numerosos atentados del PKK, era una de las terroristas más buscadas en Turquía, por cuya captura Ankara ofrecía una recompensa de casi 100.000 euros.

Estos datos, y el hecho de que la población local no se ha sumado como el PKK pretendía a su autoproclamada “revolución social” en el sureste de Turquía, constatarían el fracaso de la estrategia de la organización y la preocupación entre su cúpula, confirmada a través de una transmisión de radio interceptada recientemente por las fuerzas de seguridad turcas; en ella, el ya mencionado Cemil Bayık habría ordenado a sus subordinados no dar a conocer las bajas del PKK ni la situación interna que atraviesa.

No reveléis la desintegración en la organización a través de la radio. Seguid aparentado que continuáis con la revolución de forma heroica. Decidlo con frecuencia y compartirlo a través de los medios de comunicación que nos son afines”, habría ordenado Bayık en dicha transmisión, en la que además daba instrucciones para “no dejar atrás a los heridos” para impedir que éstos fuesen capturados y pudiesen hablar con las autoridades turcas.

El propio presidente turco volvió a cerrar hace unos días la puerta a una vuelta a la mesa de negociaciones tras el fracaso del último “proceso de solución” iniciado con el PKK en 2013, reiterando que ahora mismo la única vía que le queda a la organización para poner fin a la ofensiva en el sureste es la rendición. “Si buscáis una solución, aquí está la solución. Cuando arranquemos a la organización terrorista (PKK), sin que quede el más mínimo rastro de ellos, de estos territorios, entonces habremos puesto en práctica la solución”, dijo tajante Erdoğan el 19 de abril durante una reunión con jefes locales.

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