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Cultura

Así fue el final de Fatmagül: la serie turca que ha batido récords en España

Serie turca fatmagul final

19-07-2018 - 00:00 CET | Hispanatolia

La hermosa historia de amor entre Fatmagül (Beren Saat) y Kerim (Engin Akyürek) llegó el miércoles a su desenlace final con la emisión del último capítulo de esta famosa serie turca, que ha batido récords de audiencia en España.

Siete meses después de aterrizar en la cadena española Nova y tras convertirse en la telenovela estrella de la temporada en este canal del grupo Atresmedia dirigido al público femenino, la hermosa historia de amor entre Fatmagül (Beren Saat) y Kerim (Engin Akyürek) llegó el miércoles a su desenlace con la emisión del último capítulo de “Fatmagül” (originalmente Fatmagül'ün suçu ne?, o “¿Qué culpa tiene Fatmagül?”).

La que ha sido la primera producción turca en ser emitida por una cadena española ha cosechado unos muy buenos datos de audiencia que no han dejado de mejorar desde su estreno el pasado 10 de enero, y que la han convertido en lo más visto de las cadenas de TDT, llegando incluso a rozar el millón de espectadores en alguno de sus capítulos. Y es que desde su estreno Fatmagül prácticamente se ha mantenido desde las primeras semanas rondando un 5% de share –incluso alcanzó el 6,3% el pasado 13 de julio- convirtiéndose en la serie más vista en la historia de Nova.

Pero todo lo bueno se acaba. El anunciado desenlace se produjo el miércoles 18 de julio con la emisión del capítulo final, en el que la pareja se enfrentó por fin al desenlace del juicio por la violación que cambió por completo su vida.

Ojo para los que no hayan visto el capítulo final de Fatmagül... que vienen spoilers

En el juicio la taimada Mukkades, esa mujer imposible que ha sido un dolor de cabeza no sólo para Fatmagül y Kerim sino para tantos seguidores de la serie, recibió también su merecido, aunque posiblemente menos del que muchos hubieran deseado. Pero quedó claro que no sólo actuó mal con Fatmagül sino que además cometió varios delitos, y aunque por fortuna para ella pudo librarse por los pelos de la cárcel, el hecho es que prácticamente tuvo que escapar avergonzada mientras la abucheaban a la salida del juicio.

Quienes no pudieron librarse fueron el patriarca de la familia, Reşat Yaşaran, quien a pesar de su enfermedad, de haberse quedado en la más absoluta ruina, y de haber intentado a última hora hacer las paces con Fatmagül para librarse, tendrá que pasar al menos 6 años a la sombra. También el abogado de la familia, Münir Telci, quien por sus tejemanejes recibió prácticamente la misma condena que “Don Reşat” y muy probablemente ya no podrá ejercer como tal.

Aunque aún quedaba la duda de si saldría indemne, finalmente el tribunal tuvo en cuenta el arrepentimiento mostrado por Kerim –que recordemos, se sentaba también en el banquillo de los acusados- y el hecho de que no hubiese participado en la violación ni hubiese sido denunciado por Fatmagül: fue absuelto de todos los cargos, una decisión que hizo que a Fatmagül se le iluminase la cara de alegría.

No obstante la cara del ya marido de Fatmagül decía otra cosa bien distinta: consciente de su implicación por estar presente durante la violación, pareció no estar del todo conforme con su completa absolución. Y es que como se vio una vez más en el capítulo final, Kerim aún sentía remordimientos y seguía preguntándose qué hubiese pasado de no haber avisado al resto de sus amigos cuando pasó aquella “pastorcilla” que resultó ser Fatmagül.

El momento más esperado fue sin duda el de la sentencia para los dos primos Yaşaran, Selim y Erdoğan. Antaño dos personas rebosantes de fama, poder y dinero, sus mentiras y su intento desesperado de huida sólo consiguieron poner aún más peso a su condena, que escucharon mientras las madres de ambos se mostraban incapaces de contener las lágrimas sabiendo que les esperaban muchos años en la cárcel: 18 en total para Selim, 21 para Erdoğan. Además –según sentenció el juez- sin posibilidad de libertad condicional.

La victoria en el juicio dejó a Fatmagül más sonriente que nunca, pero quiso aprovechar la ocasión para, ante los periodistas que la esperaban afuera y rodeada de decenas de mujeres que habían acudido a apoyarla, animar a aquellas mujeres que sufren violencia de género a denunciar su caso.

De hecho así terminó la serie. No sólo con Kerim y Fatmagül paseando cogidos de la mano por Ildır, el pintoresco pueblo de İzmir (Esmirna) donde habían nacido (y donde empezó todo), sino con la voz en off de la protagonista recordando otros casos como el suyo en los que los culpables no fueron encontrados o simplemente resultaron absueltos: una clara crítica de los guionistas de la serie a los jueces que, en la vida real, desoyen las voces de las víctimas por mucho que éstas se atrevan a denunciar y a proclamar su inocencia. Ese fue uno de los principales mensajes finales de la serie, y lo que la hace distinta a casi cualquier otra: la historia de Fatmagül salió bien, pero hay otras muchas que no.

Un momento previo también especialmente emotivo fue cuando Fatmagül y su hermano hablaban en el cementerio con sus padres fallecidos ante sus tumbas, contándoles cómo ella había salido triunfante del juicio y ahora esperaba un hijo. Poco después se acercaron hasta el lugar donde Kerim, con lágrimas en los ojos, le confesaba a su madre ante su tumba que aunque muchos le decían que se merecía lo que había conseguido, él no lo veía del todo así.

En el fondo, Kerim seguía sintiéndose culpable por lo que le había pasado a su amada Fatmagül, así que al final le decía a su madre “¿Cómo no te voy a perdonar?”. Fatmagül lo había perdonado a él, y ahora sólo restaba que él se perdonase a sí mismo... Un tema también recurrente a lo largo de toda la serie.

Y es que si algo tuvo de especial el capítulo final de esta magnífica serie turca –a pesar de que Nova decidiese ofrecer los capítulos “troceados” en varios días para desesperación de muchos seguidores- fue cómo jugó con los posibles caminos alternativos: con el “Y si...” que en alguna ocasión ambos protagonistas ya habían barajado al hablar de sus vidas y de todo por lo que habían pasado.

Es cierto que al principio, en el juicio, Kerim atisba esa especie de “alternativa” en la que no dice nada al ver a Fatmagül mientras él y sus amigos están borrachos junto al mar, y ella se aleja tranquilamente; pero justo al final, volvemos a ver que en esa “alternativa” Kerim, prendado de ella desde que la había visto en los preparativos de la fiesta, se acerca para hablar con ella pero Fatmagül lo rechaza tajantemente diciéndole que la deje en paz, y se aleja para siempre. El mensaje es claro: puede que Fatmagül no hubiese pasado por aquella pesadilla, pero sus vidas habrían sido muy distintas (algo de lo que también hablaron ambos en otro capítulo), los dos habrían sido muy distintos... Nunca se habrían conocido ni se habrían enamorado... Así que todo ocurre por un motivo, aunque al principio lo desconozcamos.

Curiosamente en el capítulo final, Erdoğan Yaşaran también jugó con el “Y si...” al hablar ante el juez intentando justificar sus acciones. Él, precisamente al que el tribunal condenó más años como el mayor responsable de todo lo ocurrido, quiso escudarse en el “Y si...” para señalar a quienes le habían llevado a una fiesta a la que no quería ir o a una cala en la que él nunca había estado. Pero al final, sólo somos responsables de nuestros propios actos, y lo que importa es lo que ha pasado, tal y como le recordó el juez.

Y es que al margen del tema de los caminos alternativos y de la culpabilidad con que se construyó el último capítulo de Fatmagül, hay que destacar también dos mensajes con los que se despidió la serie, aunque ambos ya se venían cocinando desde hacía mucho tiempo: por un lado que las mentiras pesan demasiado como para cargar con ellas durante mucho tiempo, y la verdad acaba saliendo a la luz; y por otro, que el mal se paga, pero no sólo ante un tribunal...

Porque sin duda resultó paradójico ver a la antaño poderosa familia Yaşaran de los primeros capítulos, reducida a dos madres llorando por ver cómo sus hijos prófugos pasarán sus mejores años en prisión, mientras que el patriarca familiar, el recio y duro Reşat Yaşaran, ahora enfermo, se veía obligado a escuchar su condena sabiendo que cuando salga de prisión tendrá que seguir viviendo de la caridad en casa de la que fuera su criada.

Y así fue el broche final de Fatmagül. Ahora el testigo lo recoge “Amor de contrabando” (Kara para aşk, en turco), otra serie turca que comenzó a emitir Nova a finales de mayo y que a juzgar por los índices de audiencia que está cosechando tendrá también un gran éxito, a pesar de que Fatmagül le ha dejado el listó bien alto.

Está claro que Atresmedia se ha llevado desde luego una agradable sorpresa en su apuesta por repetir en España el éxito que las series turcas han cosechado en Latinoamérica, a pesar de que ha sido una apuesta tardía: recordemos que han pasado cuatro años desde que Fatmagül fuese estrenada por primera vez para el público hispanohablante en el canal de televisión chileno Mega.

Con Fatmagül ya consolidada como la serie revelación del año, el grupo de comunicación español adquirió meses atrás los derechos de emisión de Amor de Contrabando y Ezel, pero no se descarta desde luego que puedan llegar próximamente otras series del país euroasiático como Aşk-ı Memnu (Amor Prohibido, protagonizada también por Beren Saat), Binbir Gece (Las mil y una noches), Muhteşem Yüzyıl (El Siglo Magnífico, o también traducida como El Sultán), o Kara Sevda (traducida al público hispano como Amor Eterno).

Algunos fans ya se frotan las manos incluso pensando en la llegada de Diriliş Ertuğrul –una de las series turcas de más éxito en la actualidad- aunque aún queda tiempo para eso. En cualquier caso, todas ellas son series que han cosechado un gran éxito en Turquía pero también en los países de habla hispana, así que podrían no tardar en llegar a España. Sin duda, las series turcas han llegado para quedarse.

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