Un nuevo seísmo de 4,5 grados de intensidad en la escala Richter de medición de terremotos se dejó sentir el lunes en la provincia de Malatya, al este de Turquía, donde el pasado 21 de marzo decenas de temblores y sucesivas réplicas de hasta 4,1 grados sacudieron la región causando grietas en varios edificios y sembrando la inquietud entre sus habitantes.
Como ya ocurriera el pasado jueves, de nuevo el distrito de Arguvan fue el epicentro de este nuevo temblor, que según informó la Agencia de Gestión de Desastres y Emergencias (AFAD) se produjo a 7 kilómetros de profundidad bajo la superficie terrestre y se registró a las 14:29 hora local (12:29 CET).
El gobernador de Arguvan, Abdullah Şahin, informó a los medios que no se habían registrado daños ni heridos en la zona después de que los equipos de respuesta de emergencia examinaran los pueblos del distrito. Por su parte AFAD confirmó también que no había daños personales y únicamente se habían detectado algunas grietas menores en edificios antiguos.
“Nuestro distrito no ha registrado ningún problema, o edificios destruidos o dañados”, declaró Şahin, quien añadió no obstante que el terremoto se había producido en la frontera entre los distritos de Arguvan y Hekimhan –ambas al norte de la provincia de Malatya- y que desconocía si el seísmo había causado daños en este último.
El pasado 20 de marzo la tierra tembló con fuerza en la provincia de Denizli, al oeste del país, donde un seísmo principal de 5,7 grados seguido de numerosas réplicas golpeó la región provocando la destrucción de varias casas así como heridos por caída de escombros.
El fenómeno sorprendió notablemente a los expertos en sismología, ya que pese a que Turquía es un país de elevada sismicidad y propenso a los terremotos, no se conocía la existencia de ninguna falla tectónica activa en la provincia de Denizli.
0 Comentarios