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Política

Nuevas imágenes muestran la quema de documentos en el consulado saudí

Consulado saudi quema documentos

23-10-2018 - 00:00 CET | Hispanatolia

Las últimas evidencias sobre el asesinato de Khashoggi arrojan aún más dudas sobre la versión oficial ofrecida por Arabia Saudí, y parecen implicar al príncipe heredero Bin Salman.

Unas imágenes de video captadas desde el aire y divulgadas a última hora del lunes por la cadena de noticias turca A Haber muestran al personal del consulado de Arabia Saudí en Estambul quemando varios documentos al día siguiente de la desaparición del periodista Jamal Khashoggi, del que Arabia Saudí reconoció el sábado finalmente que murió en la sede diplomática.

En las imágenes, de baja resolución debido a que fueron grabadas a gran distancia desde lo alto de un rascacielos situado en las proximidades del consulado, ubicado en el distrito financiero de Levent, puede apreciarse a dos hombres quemando varios papeles en un contenedor de basura, y arrojan nuevas pistas que corroborarían que las autoridades saudíes trataron de encubrir la muerte del columnista del Washington Post.

Varios países occidentales ya han anunciado medidas contra el gobierno de Riad después de considerar totalmente insatisfactorias y poco creíbles las explicaciones ofrecidas por el gobierno saudí, que el sábado finalmente admitió que Khashoggi murió el 2 de octubre dentro del consulado –el mismo día en que su prometida denunció su desaparición- pero la atribuyó a una “pelea” y a un grupo de personas que “excedió sus deberes” al intentar capturarlo.

Hasta el 20 de octubre, Arabia Saudí había negado repetidamente que Khashoggi hubiera sufrido algún percance en el consulado, insistiendo en que había abandonado el edificio el mismo día.

Sin embargo las revelaciones de la investigación iniciada por la policía turca, incluyendo la de que un grupo de 15 saudíes habían llegado expresamente en avión a Estambul horas antes de la cita que Khashoggi tenía en el consulado, pronto echaron por tierra tales afirmaciones.

El grupo, entre los que se incluían miembros de los servicios secretos y de la Guardia Real Saudí, sabía que el periodista llegaría ese día al mediodía al consulado a recoger unos documentos oficiales que necesitaba para poder volver a casarse.

Según las informaciones reveladas hasta ahora por la prensa turca a partir de fuentes policiales, basadas en una grabación de los hechos que hizo el Apple Watch que Khashoggi portaba en su muñeca y que quedó guardada en su móvil, una vez dentro del consulado los agentes enviados desde Arabia Saudí abordaron al periodista, le interrogaron, le torturaron –llegando a cortarle los dedos- y posteriormente le mataron, probablemente estrangulándolo durante varios minutos.

Seguidamente se deshicieron de su cuerpo, que al parecer descuartizaron con ayuda de un forense llegado desde Arabia Saudí para la misión, y se lo habrían entregado a un “colaborador”, un turco encargado de deshacerse del cadáver, que pudo enterrar los restos o tirarlos al mar.

El lunes otras imágenes grabadas por cámaras de seguridad en Estambul mostraban a uno de los 15 agentes saudíes llegados a Estambul vistiendo las ropas de Khashoggi –aunque sus zapatos son diferentes- y con una barba postiza para simular ser el propio periodista.

El “doble”, que habría sido utilizado para disimular la muerte del periodista, aparece saliendo del consulado por una puerta secundaria acompañado de un cómplice, y posteriormente toma un taxi con destino a la turística Mezquita Azul, donde acudió a un baño público en el que volvió a cambiarse de ropa antes de abandonar el lugar.

Más tarde aparece cenando con su cómplice –uno de los agentes saudíes llegados a Estambul- y regresa a su hotel, donde las imágenes le muestran sonriendo y riéndose. Todo ello sería, a juicio de las autoridades turcas, una prueba evidente de que la muerte de Khashoggi habría sido un crimen premeditado, y no un accidente como sostiene Riad en su última versión.

Un plan para ocultar la implicación del príncipe saudí

Esta treta urdida por los supuestos asesinos de Khashoggi coincide -a pesar de las continuas negaciones del gobierno saudí, y de su última versión de que el crimen fue organizado por elementos que actuaron “ilegalmente”- con la versión que de hecho inicialmente quisieron mantener las autoridades saudíes, que en varias ocasiones reiteraron que el periodista había abandonado el consulado por la puerta trasera del edificio.

El propio embajador saudí en los Estados Unidos, el Príncipe Khalid bin Salman –hermano del príncipe heredero Mohammed bin Salman- llegó a afirmar el 8 de octubre por escrito que Khashoggi efectivamente había salido del consulado y que las acusaciones de que Arabia Saudí “le ha detenido o le ha matado son absolutamente falsas y sin fundamento”.

De hecho muchos analistas coinciden en que la explicación ofrecida el sábado por el gobierno saudí, además de responder a las abrumadoras pruebas presentadas por la investigación llevada a cabo por la policía de Estambul, trata de descargar de responsabilidades al príncipe heredero Mohammed bin Salman.

Sin embargo, una imagen filtrada a los medios la semana pasada y tomada por cámaras de seguridad mostraba en el consulado saudí de Estambul a Maher Abdulaziz Mutreb poco antes de la llegada a la sede diplomática del propio Khashoggi. Abdulaziz Mutreb forma parte del séquito personal del príncipe Mohammed Bin Salman, y lo ha acompañado en visitas que el heredero al trono saudí ha realizado este año a Estados Unidos, Francia o España, país este último que visitó a mediados de abril.

Nuevas evidencias del asesinato de Khashoggi

A última hora del lunes la policía turca comenzó a registrar un coche hallado en un parking privado del distrito estambulita de Sultanbeyli; el coche, con matrícula diplomática que le identifica como perteneciente al consulado saudí en Estambul, coincidiría por marca y descripción con uno que fue grabado por las cámaras abandonando el consulado junto a una furgoneta negra pocas horas después de que Khashoggi entrara en el edificio.

Otras imágenes divulgadas por la cadena de televisión estatal turca TRT mostraron imágenes de lo que fuentes de seguridad turcas describieron como comportamientos sospechosos, incluyendo las de un hombre trasladando una bolsa de un vehículo a otro.

Por otro lado el lunes cinco empleados de nacionalidad turca del consulado saudí prestaron declaración ante los fiscales asignados al caso, según informaron medios turcos, como parte de la investigación puesta en marcha por orden del Fiscal Jefe de Estambul.

Varios de esos empleados, entre los que hay tanto turcos como extranjeros, habrían asegurado en su testimonio que recibieron instrucciones por parte de los funcionarios consulares para que no acudieran a su puesto de trabajo en torno a las horas en que desapareció Khashoggi.

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