Los últimos terremotos que han azotado en los últimos meses varias regiones de Turquía, incluyendo Estambul y la provincia oriental de Elazığ, han llevado a un cambio en la mentalidad de muchos compradores de vivienda turcos, que ahora buscan pisos más bajos y se fijan más en aspectos como la edad del edificio, según señalan expertos en el sector inmobiliario.
Y es que la demanda de edificios de 7 pisos o menos en Turquía ha crecido en los últimos meses nada menos que un 35%, según las estadísticas, a raíz de que a finales del pasado mes de septiembre Estambul sufriera su peor seísmo en 20 años y de que más recientemente, el 24 de enero, otro terremoto de 6,8 grados en el este de Turquía dejara 41 muertos y cientos de edificios dañados.
Gökhan Taş, presidente de la filial en Turquía de la inmobiliaria Coldwell Banker, es uno de los que confirma este incremento -que cifra en un 30%- en la demanda de edificios más bajos y más nuevos en el país euroasiático. "Los compradores y arrendatarios prefieren cada vez más edificios de como mucho 7 años de antigüedad. En Estambul, los edificios más viejos han perdido su popularidad", asegura.
Crece la demanda de vivienda en el lado asiático de Estambul, más alejado de la falla
Taş apunta además otro dato interesante: la demanda de compra de vivienda en Estambul es mayor en el lado asiático de la ciudad, que se encuentra más lejos de la costa del distrito europeo de Silivri, donde está la línea de falla activa que ha producido los últimos seísmos en la ciudad.
"Hemos visto un incremento en la demanda de alquileres especialmente en los distritos de Çekmeköy, Kartal, Maltepe y Ömerli, donde el terreno es más estable y las casas con menos alturas están en general más disponibles. La demanda de viviendas en Çekmeköy, por ejemplo, ha subido un 25%", asegura.
Por su parte Nizamettin Aşa, presidente la Cámara de Agentes Inmobiliarios, afirma que aquellos residentes que albergan dudas sobre la resistencia ante terremotos de sus hogares, especialmente aquellos que residen en edificios construidos antes del gran terremoto del Mármara de 1999 (tras el cual se endureció la legislación), están intentando mudarse.
Aşa también confirma que los últimos terremotos han disparado la demanda de pisos bajos en Turquía, mientras que en Estambul está creciendo la demanda en distritos situados en el lado asiático, como Kadıköy, y en aquellos situados en la parte europea pero donde hay edificios más modernos, como Şişli, Mecidiyeköy, o Beşiktaş.
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