Un empresario turco de 54 años que había sido encarcelado el pasado mes de marzo después de que un tribunal le condenara a 24 años de prisión por "comprar" a una menor de edad a su padre, apareció muerto en su celda en lo que parece ser un suicidio, según informó la agencia de noticias turca Anatolia.
El hombre, que respondía a las iniciales Y.A. había realizado un pago inicial de 5.000 liras turcas (unos 2.100 euros) al padre de la niña, identificado por las iniciales O.Y., que le entregó un contrato escrito a mano y firmado a cambio en el que especificaba todos los detalles de la "operación" de compra-venta.
Un tribunal de la provincia turca de Antalya juzgaba el pasado mes de marzo a ambos y sentenciaba al progenitor a siete años, nueve meses y 22 días de prisión por crímenes relacionados con la "restricción de la libertad individual" y la "comisión de abusos", mientras que el empresario que hizo el pago recibía una pena de 24 años de cárcel por "privación de la libertad individual con fines de abuso sexual", "agresiones sexuales continuadas" y "daños emocionales" contra la niña. Tras ingresar en prisión, el hombre fue encontrado esta semana ahorcado en su propia celda con una soga que él mismo fabricó y ató a los barrotes de su ventana.
El escándalo, que conmocionó a toda la sociedad turca, fue sacado a la luz después de que la propia niña contara en su colegio entre lágrimas que su padre la había vendido al jefe de su hermano, un empresario divorciado y con cuatro hijos. En su terrible relato la menor continuó diciendo que tras firmar el contrato el hombre la llevó a un hotel y allí la violó. Sus profesores, espantados por lo que habían escuchado pusieron el caso inmediatamente en conocimiento de la policía. Hasta ese momento, la niña había seguido asistiendo a las clases mientras aún seguía cautiva de su "comprador".
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