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Sociedad

Cientos de personas recuerdan en Estambul el 5º aniversario de las protestas de Gezi

Estambul marcha aniversario gezi

01-06-2018 - 12:00 CET | Hispanatolia

El jueves se cumplieron 5 años del inicio de las famosas protestas por el Gezi Park, iniciadas con una pequeña acampada para impedir el derribo de unos árboles y que acabaron sacudiendo la sociedad turca.

Cientos de personas marcharon en la tarde del jueves 31 de mayo por la Avenida İstiklal de Estambul para conmemorar el inicio de las famosas protestas del Gezi Park contra el gobierno que sacudieron Turquía hace cinco años.

Encabezada por una gran pancarta en la que podía leerse el lema “La oscuridad se irá, Gezi permanecerá”, la marcha transcurrió vigilada muy de cerca por un gran número de policías antidisturbios, si bien no se produjeron incidentes ni enfrentamientos. Muchos de los participantes portaban también carteles con las imágenes y los nombres de las víctimas de la violencia policial que murieron hace cinco años.

Los manifestantes no pudieron sin embargo lograr su objetivo de llegar hasta el icónico Parque Gezi, ya que la Plaza Taksim permanecía completamente cerrada desde el miércoles precisamente para evitar el acceso, después de que la plataforma Solidaridad Taksim -una de las principales organizaciones surgidas a raíz de las protestas de Gezi- anunciara su intención de concentrarse en el parque con motivo del aniversario del inicio de las protestas.

Iniciadas con una pequeña acampada el 27 de mayo en el Gezi Park para impedir el derribo de los árboles del parque como parte de un gran proyecto de transformación urbanística en Taksim, lo que inicialmente era una concentración de apenas un centenar de personas acabó desatando el 31 de mayo de 2013, debido a la violenta intervención de la policía para desalojar a los acampados, unas protestas contra el gobierno que se extendieron primero por Estambul y rápidamente por todo el país, a las que muchos ciudadanos turcos se unieron para expresar su descontento.

Durante los al menos dos meses en que se prolongaron las manifestaciones y marchas iniciadas en Gezi, al menos 8 personas murieron en los enfrentamientos con la policía y más de 8.000 resultaron heridas, decenas de ellas de gravedad y varias con secuelas de por vida debido a la violencia de las fuerzas antidisturbios.

Muchas de las lesiones fueron causadas por la práctica de la policía de lanzar botes de gas lacrimógeno y pelotas de goma a la altura de la cabeza y a muy corta distancia de los manifestantes. Aunque varios policías fueron juzgados y condenados tras las protestas de Gezi, los familiares de las víctimas sostienen que las condenas fueron ridículas y que no se depuraron todas las responsabilidades.

De hecho y pese al cariz multitudinario que tomaron, las protestas de Gezi tuvieron consecuencias limitadas en la práctica: pese a que finalmente las autoridades locales cedieron y el parque fue preservado, lo cierto es que el movimiento iniciado en Gezi no provocó dimisiones importantes en el gobierno, que siempre atribuyó las protestas a una especie de conspiración orquestada por sus detractores y que en muchos casos calificó a los manifestantes de “terroristas”.

El movimiento Gezi, pese a alguna iniciativa aislada, tampoco consiguió aglutinar a la oposición para hacer frente y expulsar al gobierno del partido AKP, ni logró convencer a una mayoría de la población en contra del entonces primer ministro Erdoğan, uno de los principales objetos de la furia de los manifestantes, quien un año después fue elegido en las urnas como nuevo Presidente de Turquía.

Aun así el movimiento Gezi sirvió para aglutinar a muchos jóvenes -y no tan jóvenes- e inspirar un espíritu rebelde en una sociedad turca que durante años había permanecido callada y relativamente sumisa ante las políticas del AKP; también para recordar -dentro de Turquía pero también de cara al exterior- que los turcos no tienen miedo a la clase política, y que son los ciudadanos quienes siguen teniendo la última palabra, también en este país.

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