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Sociedad

Indignación por la violación y el asesinato de una universitaria

Ankara crimen asesinato universitaria

07-02-2019 - 16:00 CET | Hispanatolia

El juicio contra dos acusados de violar, matar y tirar por la ventana a Şule Çet, una universitaria de 23 años, ha indignado a un país donde en 2018 fueron asesinadas 440 mujeres.

La defensa de los dos principales sospechosos en el terrible caso de la violación y asesinato de una joven universitaria en un edificio de oficinas de Ankara, ha desatado la indignación en la sociedad turca al presentar como argumento ante el tribunal que la víctima, Şule Çet, no era virgen.

Çağatay Aksu y Berk Akand están acusados de agredir sexualmente y asesinar de una manera terrible a Çet, una joven estudiante universitaria con la que trabajaban de sólo 23 años y a la que, según la acusación, arrojaron por la ventana del piso 20 de un edificio en Ankara en la mañana del 29 de mayo de 2018.

Ambos sospechosos comparecieron el miércoles 6 de febrero ante la Corte Penal nº 31 de Ankara para prestar testimonio, donde insistieron en declararse inocentes. Uno de los acusados, Çağatay Aksu, argumentó que la joven –que trabajaba como su ayudante personal- saltó ella misma desde el piso 20 del edificio después de que hubiesen estado bebiendo alcohol y escuchando música en la oficina hasta bien entrada la noche, asegurando que él intentó detenerla.

El otro inculpado, Berk Akand, afirma por su parte que estaba borracho cuando se produjeron los hechos y que por tanto no puede recordar exactamente lo ocurrido aquella noche. Sin embargo ambos presentan declaraciones contradictorias que apuntan a que estarían intentando encubrir lo sucedido.

De hecho, ni Aksu ni Akand han podido dar una explicación razonable al hecho de que la oficina donde se produjeron los acontecimientos que desembocaron en la muerte de Çet fuese limpiada de forma exhaustiva, de tal forma que no se encontró ni una sola huella dactilar ni en los vasos ni en las copas que utilizaron para beber alcohol aquella noche.

Sin embargo, los investigadores sí pudieron encontrar restos de ADN pertenecientes a Akand bajo las uñas de dos dedos de la víctima, que apuntarían a un forcejeo o a que la joven intentó defenderse. Además dos informes presentados por expertos han demostrado que la víctima presentaba la marca de un mordisco en su cadera, así como una fractura en el hueso hioides, lo que en medicina forense se considera una evidencia de estrangulamiento.

Aksu negó no obstante ante el tribunal que hubiese mantenido relaciones sexuales con la víctima, a pesar de que hay evidencias de que Çet envió poco antes de morir un mensaje al teléfono de una amiga en la que afirmaba que el acusado “no me deja salir de la oficina porque está enamorado de mí”.

La defensa de Aksu, que ha acusado a los abogados de la familia de la víctima de acosar a preguntas a su defendido y ha calificado las acusaciones de “ridículas”, ha sembrado la indignación tras saberse que argumentó que la fallecida “no era virgen” y que “no se encontraron moratones o desgarros en su zona anal”: unas declaraciones que, tras trascender a las redes sociales, fueron calificadas este jueves de “escandalosas” en la prensa turca.

Por ahora el tribunal ha pospuesto la siguiente sesión del juicio hasta el próximo 15 de mayo, decretando no obstante que ambos acusados permanezcan en prisión preventiva. Varias asociaciones de mujeres y activistas estuvieron presentes en el proceso, protestando ante el tribunal y portando pancartas en las que pedían “justicia real, no sólo justicia para los hombres”.

“Şule Çet era una estudiante que tenía que trabajar para ganarse la vida. Su muerte fue enmascarada como un suicidio para que sus asesinos pudieran librarse. Seguimos alzando la voz para decir que fue un crimen. Nuestra presencia aquí es por la lucha de las mujeres en Turquía”, declararon miembros de la Plataforma de Mujeres de Ankara, una de las organizaciones convocantes.

Muchos activistas en pro de los derechos de la mujer ven de hecho el juicio por la muerte de Çet como un test sobre la concienciación de los tribunales de Turquía acerca del problema de la violencia de género, en un país donde al menos 440 mujeres murieron asesinadas en 2018 víctimas de agresiones machistas.

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