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Sociedad

Indignación por la condena a los violadores y asesinos de una universitaria

Ankara violacion asesinato sule cet

04-12-2019 - 16:00 CET | Hispanatolia

La familia de Şule Çet, una joven universitaria que fue arrojada desde un 20º piso tras ser violada por su jefe y un compañero, recurrirá la sentencia al considerar que el tribunal no ha aplicado la ley.

Un tribunal de Ankara emitió este miércoles su veredicto final sobre el caso de la violación y el asesinato de Şule Çet, una joven universitaria de 23 años de edad a la que supuestamente sus agresores, compañeros de trabajo, posteriormente arrojaron desde el 20º piso de un rascacielos de la capital turca.

Finalmente el tribunal decidió emitir un veredicto por unanimidad condenando a uno de los dos acusados, Çağatay Aksu, a la pena de cadena perpetua más 12 años y 6 meses de prisión por los cargos de "asesinato deliberado", "agresión sexual con agravantes" y "privación de libertad".

El otro implicado, Berk Akand, recibió sin embargo únicamente una condena de 18 años y 9 meses de cárcel por los cargos de "complicidad en asesinato", "agresión sexual con agravantes" y "privación de libertad". Tras conocerse el veredicto uno de los abogados de la familia de la víctima, Umur Yıldırım, anunció que recurrirían la sentencia al considerar que la corte no había aplicado correctamente el Artículo 62 de la ley criminal.

"Nunca le puse una mano encima a la víctima"

Según dicho artículo Akand -que recibió una condena menor por buena conducta- debería haber recibido cadena perpetua con posibilidad de libertad condicional, o en caso contrario al menos 25 años de cárcel. Además el tribunal tampoco impuso una cadena perpetua sin opción a libertad condicional para Aksu, tal y como pedía la fiscalía del Estado, por lo que podrá volver a salir de prisión.

Durante el juicio, Aksu aseguró que nunca "le había puesto una mano encima" a Çet y acusó a los medios de comunicación y a las redes sociales de divulgar "falsas noticias" sobre lo ocurrido. "Estoy siendo acusado por cosas imposibles. Todo el mundo se pregunta por lo que pasó. Nunca le puse una mano encima a Şule (Çet). Si hubiese cometido un crimen, me hubiese marchado del país en 45 días", insistió.

Por el contrario, el principal acusado negó que él y la víctima hubieran tenido una discusión o que la hubiese empujado al vacío desde el 20º piso del rascacielos. Previamente, Aksu había afirmado que Çet se había suicidado saltando por la ventana a las 4:00 de la madrugada, un suceso que él habría presenciado mientras el otro acusado, Akand, estaba en otra estancia "durmiendo". "Juro por mi vida que no miento. Pido mi absolución", dijo al tribunal.

Durante la investigación sin embargo se reveló que la fallecida había enviado un SMS a una amiga 2 horas antes de producirse su muerte en el que decía "No puedo salir de aquí. Este hombre no me deja marcharme, está obsesionado conmigo". El mensaje supuestamente se refería a Aksu, jefe de la víctima, una estudiante de diseño textil de la Universidad Gazi que murió el 28 de mayo de 2018 tras caer 66 metros al vacío desde un edificio de oficinas.

Los restos de ADN confirman que hubo un forcejeo con los acusados

Çet había sido contratada como ayudante por Aksu, quien tiempo después la despidió. Sin embargo el día en que se produjo el trágico desenlace, Aksu y Akand invitaron a la víctima a cenar para hablar sobre su situación laboral; posteriormente fueron a beber algo a la oficina de Aksu, donde se produjo el terrible suceso.

Los análisis forenses practicados a la joven concluyeron que Çet fue violada brutalmente antes de morir; además se encontraron restos de ADN bajo nueve de las uñas de la víctima y varios arañazos en su cuerpo que apuntan a que hubo un forcejeo. El ADN bajo dos de las uñas no pertenecía curiosamente a Aksu, sino a Akand, de ahí que los abogados de la familia de la fallecida no entiendan que haya recibido una sentencia menor.

Durante el juicio, Akand argumentó sin embargo que ni siquiera estaba presente en la habitación donde se produjo la violación y el asesinato de Çet, y pidió también su absolución al tribunal. Sus abogados llegaron incluso a alegar que la corte estaba "bajo presión de la opinión pública" para condenar a ambos acusados por la muerte de la joven universitaria.

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