Eurasia

Hispanatolia utiliza cookies propias y de terceros para funcionar correctamente y recopilar estadísticas sobre el tráfico de usuarios, así como para mostrarte contenidos y publicidad personalizados mediante el análisis de tu navegación. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso en esta web. Puedes obtener más información y aprender a gestionarlas en nuestra Política de Cookies.

X

Publicidad

Turismo

Yedikule, la gran fortaleza desconocida de Estambul

Patio principal de la fortaleza

Patio principal de la fortaleza | Fuente: Francisco Olmos

15-06-2014 - 17:00 CET Francisco Olmos | Hispanatolia

Hablar de Estambul es hacerlo de tres imperios, a saber, el romano, el bizantino y el otomano. Los tres se dan cita en la fortaleza de las Siete Torres (Yedikule Zidanları, en turco).

Lo que en cualquier otra ciudad constituiría uno de los monumentos principales por su importancia histórica e impresionante planta, en un lugar como Estambul, con su miríada de palacios, mezquitas, iglesias y museos, la fortaleza de Yedikule pasa completamente desapercibida. Seguramente el lector, aunque haya estado en la antigua capital imperial, la desconozca. Razón de más para visitarla si uno quiere descubrir, literalmente, una de las joyas ocultas de Estambul, y sentir formar parte de la Historia de esta ciudad milenaria.

Hablar de Estambul es hacerlo de tres imperios, a saber: el romano, el bizantino y el otomano. Los tres se dan cita en la fortaleza de las Siete Torres (Yedikule Zidanları, en turco). Se trata de una estructura peculiar, un híbrido arquitectónico que usa parte de la muralla bizantina, con su legendaria Puerta Dorada, y que también cuenta con muros y torres levantados por los osmanlíes tras la toma de la ciudad. Si el Palacio de Topkapı representaba el poder imperial en su manera más refinada, Yedikule lo hacía de la forma más sombría. Dentro de sus torres tuvieron lugar magnicidios de reyes y sultanes, se encarceló a notables extranjeros y se guardaron los tesoros procedentes de las victoriosas campañas de los descendientes de Osmán. Y todo aquello está al alcance del visitante para que recorra las imponentes almenas, suba por torres a oscuras y se meta en la piel de los pobres desgraciados que pasaron allí sus últimos días.

Gran parte del encanto de la fortaleza de Yedikule estriba en su estado, más cerca del abandono que de la conservación. Hierbajos, lagartijas y telas de araña han hecho del monumento su hogar. Apenas se ven carteles, ya sean informativos o prohibitivos, aquellos que restringen el acceso a los visitantes y que, desgraciadamente, abundan en todos los monumentos del mundo. Por ello, aquel que acuda a la llamada de la Historia podrá trepar por escaleras a medio derruir, subir por las murallas milenarias a su antojo, y recorrer sus sombrías estancias. Y hacer todo ello a solas, pues no es un sitio conocido entre los turistas y es muy posible poder disfrutar de la fortaleza durante horas sin que nadie nos interrumpa. Esto es algo que no tiene precio.

Parte de culpa de que los turistas no se aventuren hasta allí tiene que ver con su localización. Lejos de áreas turísticas como Sultanahmet que albergan la gran mayoría de los monumentos de la ciudad, las Siete Torres se levantan en un barrio al que dan nombre, en el extremo sur de las murallas bizantinas, casi lindando con el mar de Mármara. Tres cosas son necesarias para visitar la fortaleza: curiosidad, un estado físico aceptable (sin problemas de movilidad) y sentido común. El hecho de que apenas haya barandillas y que se pueda errar sin restricciones hacen que éste último requerimiento sea tal vez es el más importante de todos. Calzado cómodo y una linterna tampoco vienen mal.

Lo primero con lo que se topará el visitante, tras pagar 10 liras turcas en la garita de la entrada, es el gran patio, prácticamente desierto, de la fortaleza. Durante tiempos otomanos, el lugar operó prácticamente como una ciudad independiente y lo que ahora es poco más que un solar verde, estuvo ocupado en su día por casas y comercios para la guarnición del castillo. De todo ello solamente han llegado hasta nuestros días los restos de un minarete. La fortaleza propiamente dicha está compuesta por siete torres, como su propio nombre indica. Las dos principales son bloques rectangulares que se encuentran frente a la entrada. Se trata de los guardianes de la mítica Puerta Dorada, por la cual desfilaban triunfantes los emperadores romanos y bizantinos en su entrada a la ciudad.

Tapiada en gran parte durante el declive bizantino, Mehmet II el Conquistador usó la parte correspondiente a la Puerta Dorada de las murallas de Teodosio (siglo V) para su fortaleza. La historia más sombría del lugar tuvo lugar precisamente en esas dos torres en la forma de los magnicidios del sultán Osmán II el Joven (1622), que osó plantar cara a los jenízaros y fue ejecutado, de David de Trebisonda (1463), el último emperador de Trebisonda, del legendario linaje imperial de los Comnenos, de Simón I el Grande (1611), rey de Georgia, y el príncipe rumano Constantin Brancoveanu (1714), quien fue decapitado allí junto a sus cuatro hijos y que además tiene una moderna placa conmemorativa en el lugar.

Las estructuras circulares, construidas por los otomanos, tampoco se libraron de desempeñar un papel trágico. Según se entra, a la izquierda queda la torre que hacía las veces de mazmorra a los embajadores de las naciones que osaban entrar en conflicto con la Sublime Puerta. En las paredes pueden verse las inscripciones que hacían los notables, aunque es difícil encontrarlas. Pese a todo, no solamente de prisión y patíbulo ejercía Yedikule, ya que también llegó a albergar el tesoro imperial.

Una vez al corriente de la historia del lugar, lo mejor que puede hacer el visitante es deambular por las murallas, torres y almenas. Se puede subir y bajar a gusto, trepar hasta lo más alto de las torres para poder disfrutar de las preciosas vistas del mar de Mármara o ver allá a lo lejos dibujarse la silueta de Santa Sofía o los seis minaretes inconfundibles de la Mezquita Azul. Explorar, linterna en mano si se puede, si no algo más a tientas, los pasadizos dentro de las torres, ya sean las osmanlíes o las bizantinas. Todo ello acompañado de alguna lagartija que disfruta del sol o de las palomas y cuervos que vuelan sin restricciones.

Uno podrá describir las inscripciones de embajadores agonizantes o ver restos del pasado cristiano de la estructura. Sobre la Puerta Dorada, el visitante podrá ponerse en la piel de los últimos soldados bizantinos que en 1453 guardaron las murallas, cuyos restos son perfectamente visibles desde allí. Frente a la entrada áurea, verdes huertos y un cementerio otomano con espeso follaje resisten a la imparable urbanización del lugar. Con algo de imaginación, se puede reconstruir el sentimiento de aquel bizantino que veía como su mundo tocaba a su fin ante las huestes de Mehmet el Conquistador.

Una de las muchas leyendas que circularon por Constantinopla tras la caída de la ciudad en manos otomanas tiene como protagonista al complejo de las Siete Torres. Según cuentan, durante el último combate, una vez que los osmanlíes hubieron abierto una brecha en las inexpugnables murallas, un ángel salvó a Constantino XI y, tras convertirlo en una estatua de mármol, lo ocultó en una cueva bajo la Puerta Dorada, donde todavía espera despertar para liderar la recaptura de la ciudad para la Cristiandad. Quién sabe, tal vez el visitante que se aventure por las oscuras entrañas de Yedikule se topé con el último emperador de Bizancio.

Cómo llegar: Desde Taksim autobús 80T, desde Sirkeci autobuses BN1 y BN2. Taxi desde Sirkeci 20 TL aprox.

Precio: 10 TL

Horario: todos los días de 9:00 a 17:30

Opina:

  • AVISO
    No se admiten comentarios xenófobos, ofensivos, calumniantes, o que inciten a la violencia. El usuario debe respetar las leyes y las normas de uso de la web.
  • Imagen de seguridad Cargar otra diferente

* Campos obligatorios

1 Comentarios

  • Osvaldo Pla el Lunes, 14 de Mayo de 2018 a las 19:44:39

    En abril de 2018 estaba cerrada la visita al público por mejoras de estructuras.

    Denunciar

Mostrando del 1 al 1 de 1 registros.

Conforme con W3C: XHTML 1.0 y CSS 2.1

Diseño web: Redplanet