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Turismo

Los placeres otomanos de Safranbolu

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15-01-2009 - 00:00 CET Francisco Olmos | Hispanatolia

Imagina una preciosa y pequeña ciudad de calles adoquinadas, rodeada de colinas y con hermosas casas otomanas construidas de madera, y con un animado bazar en el que los artesanos cantan sus mercancías. Ese lugar existe: es Safranbolu.

Imagínate la siguiente escena: una preciosa y pequeña ciudad de calles adoquinadas, rodeada de colinas y con preciosas casas otomanas construidas de madera... Luego piensa que el mismo lugar aún posee un animado bazar en el que los artesanos cantan sus mercancías. Después considera que tiene su propia cocina, incluyendo un sabroso tipo de kebap... La gota que colma el vaso es que la ciudad puede ser usada para explorar pueblos y monumentos menos conocidos en los alrededores. Se trata por supuesto de Safranbolu, la "ciudad del azafrán", que está en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO por su paisaje intacto de casas otomanas.

Los turcos conocen y les encanta Safranbolu, lo que se ve favorecido porque sólo hay que desviarse algo de la autopista que une Estambul y Ankara para hacer una pequeña escapada. Los visitantes extranjeros no suelen conocer el lugar porque muchos de ellos tienen prisa en ir de Estambul a Capadocia o al revés, lo que significa que se pierden lo que hay por el camino. Es una gran pena porque esto hace que no vean una joya de la arquitectura tradicional, no disfrutando de la oportunidad de poner el pie en una auténtica casa otomana, muchas de las cuales han sido convertidas en hoteles.

La belleza de Safranbolu es producto de la ruta comercial del siglo XVII que solía ir desde Gerede hasta el Mar negro. En el siglo XVIII, los mercaderes que habían prosperado con el comercio eran lo suficientemente ricos para construirse mansiones, no sólo en lo que es ahora la parte del Çarşı (Mercado), sino también en las frescas Bağlar (Viñas) donde muchos se retiraban en verano para aprovecharse de las brisas provenientes de las colinas. Muchas de estas casas aún sobreviven, especialmente en Çarşı, y una visita a una de ellas muestra un estilo de vida que se fue con las caravanas de camellos.

Un gran número de las casas de Safranbolu están abiertas al público, y todas suelen seguir un mismo patrón. Todas ellas fueron construidas de madera y la mayoría se levantan hasta los tres pisos. Tras las sobrias puertas de madera normalmente se encuentra un patio adoquinado donde se guardaban los utensilios agrícolas y los animales, aunque muchos hosteleros han convertido el patio en lugares para usos mordernos como el de tomar el desayuno. Las escaleras de madera llevan a anchos pasillos a los que dan las habitaciones. Los techos de las habitaciones y de los pasillos centrales suelen estar decorados con preciosas tallas en madera. Las paredes también son decoradas con nichos y armarios, muchos de ellos diseñados con propósitos específicos como el de guardar las pipas y el tabaco. No es de sorprender, dado el frío de los inviernos anatolios, que el lugar principal de todos los cuartos suela ser una decorada chimenea de piedra.

Si las casas abiertas al público parecen curiosamente desprovistas de muebles a los ojos occidentales es porque el modo de vida otomano no lo requería. Sin embargo, los serdirs (bancos acolchados) estaban debajo de las ventanas. La familia se sentaba y tumbaba en los serdirs durante el día, y cuando llegaba la noche sacaban del armario lo necesario para dormir y hacían así una cama. Del mismo modo, había pocas mesas permanentes en los cuartos. En lugar de eso, a la hora de comer, mesas en forma de bandejas eran sacadas de los armarios y la familia y sus invitados se sentaban en el suelo para comer alrededor de ellas.

Otra característica de las casas de Safranbolu incluye las grandes albercas, que para el visitante parecen piscinas. De hecho, estaban allí para enfriar los cuartos y para llevar dentro el refrescante murmullo del agua. Aunque no tengas planeado quedarte en el hotel Havuzlu Asmazlar Konağı, merece la pena pasarte por allí para tomarte un té al lado de la grandiosa alberca que ocupa gran parte de la planta baja. Muchas de las casas más grandes también poseían "cajas fuertes". Se trataba de cuartos de piedra en los que se guardaban los objetos de valor en caso de incendio. Algunos de estos cuartos son tan grandes que han sido transformados en cuartos de estar o bares, como el que hay en el hotel Gül Evi.

Aunque las casas son la razón principal para visitar Safranbolu, también merece la pena deambular por el bazar. La parte más visitada del mismo es lo que antaño fue Yemeniciler Arastası, donde los zapateros solían trabajar. Hoy en día, en sus adorables puestos de madera, venden sobretodo recuerdos para los turistas. Para ver en acción a los artesanos que quedan en Safranbolu hay que explorar las callejuelas al sur del Arasta.

Otros lugares que visitar incluyen el Cinci Hanı, un imponente caravasar del siglo XVII justo en el centro de la ciudad, que ha sido convertido en un hotel. Cerca, el Cinci Hamamı (un baño turco) es un buen reclamo.

La mayoría de los visitantes se quedan una noche en Safranbolu. Sin embargo, con más tiempo en tus manos tal vez quieras tomar un taxi hasta Yörükköy ("Pueblo Nómada"), a 11 kilómetros al este, que posee una colección de casas al menos igual de buenas que las que hay en Safranbolu. No hay mucho que hacer allí que no sea andar por las calles adoquinadas y contemplar la bella arquitectura. No obstante, Yörükköy tiene una casa-museo que está abierta al público. Volviendo a Safranbolu también puedes parar en el bonito restaurante Cevrikköprü para probar el kuyu kebabı, la delicia local de cordero.

Puede que los más aventureros también quieran internarse en el campo para visitar la Bulak Mencilis Mağarası, una cueva llena de estalactitas y estalagmitas, 10 kilómetros al noroeste de Safranbolu. Otra alternativa es organizar una excursión al pintoresco İncekaya Su Kemeri, un acueducto bizantino que atraviesa el Tokatlı Kanyon (cañón), que fue completamente reconstruido en el siglo XVIII.

Dónde quedarse

Akçe Konak: (+90) 0 (370) 725 5000

Çeşmeli Konağı: (+90) 0 (370) 725 4455

Gökçüoğlu Konağı: (+90) 0 (370) 712 6372

Havuzlu Asmazlar Konağı: (+90) 0 (370) 725 2883

Tarihi Yörük Pansiyon: (+90) 0 (370) 737 2153

Gül Evi: (+90) 0 (370) 725 4645

Cómo llegar allí

La mayoría de los autobuses que salen de Estambul y Ankara llegan hasta Karabük, donde necesitas coger un minibús para un pequeño trayecto hasta Safranbolu. Allí probablemente te dejen en Kıranköy, la parte moderna de la ciudad, de donde salen autobuses locales a Çarşı y Bağlar. No hay ningún medio de transporte público que vaya directamente a Yörükköy, İncekaya o Bulak Mencilis Mağarası, pero los taxistas de Safranbolu negociarán una tarifa para la excursión que incluye el tiempo de espera.
 

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