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Turismo

La gloria olvidada del golfo de İzmit

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03-04-2011 - 11:34 CET Pablo Gómez | Hispanatolia

Normalmente, es la lejanía lo que habitualmente mantiene un lugar fuera del mapa turístico; sin embargo a veces ocurre justo lo contrario, como en el caso del Golfo de İzmit, a pocos kilómetros al este de Estambul.

Normalmente, es la lejanía lo que habitualmente mantiene un lugar fuera del mapa turístico; sin embargo a veces ocurre justo lo contrario, como en el caso del Golfo de İzmit: allí está, a pocos kilómetros al este de Estambul, pero probablemente ni un solo turista piensa jamás en pararse y explorarlo.

Tanto si se pasa de prisa al lado, en ruta a Safranbolu, Ankara o Capadocia, como si se vuelve apresuradamente de Capadocia, Ankara o Safranbolu, el atractivo de las brillantes luces y las confortables camas de Estambul resulta irresistible. Para ser justos, visto a través de las ventanas de un coche que pasa zumbando por la autopista, el golfo sigue pareciendo un paraiso muy perdido. Se vislumbran ocasionalmente las maravillosas colinas verdes que se deslizan hacia la bahía, pero la belleza natural del lugar está casi completamente oculta tras los feos bloques de edificios de hormigón o las instalaciones de la industria pesada.

Aun así, un vistazo rápido a la historia del área sugiere que debe haber pepitas de oro ocultas entre toda la suciedad. Llamada Nicomedia, İzmit fue del 256 al 74 a.C. la capital del Reino de Bitinia, mientras que Hereke fue la ciudad donde solían fabricarse la mayoría de las mejores alfombras de seda de Turquía. Incluso Gebze jugó un inesperado papel en la historia antigua, como el lugar donde el famoso general Anibal de Cartago se suicidó antes de ser capturado por los romanos.

Empecemos entonces con el mismo İzmit (o Kocaeli, como se le llama oficialmente). Por desgracia el Golfo de İzmit ha sido siempre presa de la actividad sísmica, más recientemente en 1999, cuando un terrible terremoto llevó una gran destrucción a la ciudad y su entorno. En consecuencia, queda muy poco para mostrar de su ilustre pasado como lugar donde sucesivos emperadores romanos erigieron magníficos templos de mármol en honor de diversos dioses. Para examinar los hallazgos de varios yacimientos en torno a la ciudad, deberíamos dejarnos caer por el nuevo museo que hay en la parte que da al mar de la carretera que pasa detrás de la vieja estación de ferrocarril. En general hay más que ver en el exterior que en el interior, pero aun así, nos marcharemos con una buena idea de lo que debió haber una vez en la ciudad. El museo también contiene una buena colección etnográfica, con una serie de retablos, incluyendo uno que muestra a una mujer tejiendo una alfombra de Hereke.

Entre los escombros que actualmente se extienden al este del museo, encontraremos una vieja escalera en espiral que conduce hacia arriba hasta un pequeño parque donde se alza la elegante torre del reloj otomana, erigida en 1901, que sirve como símbolo de İzmit. Si echamos una ojeada a través de la ornamentada Taç Kapı (Puerta del Trono) en el muro que hay detrás del reloj, atisbaremos un pequeño palacete de caza, Kasr-i Hümayun, que fue construido para el Sultán Abdülaziz en 1861 por uno de los hermanos Balyan. Guarda cierta semejanza con el Küçüksu Kasrı de Estambul, aunque está decorado en un estilo más sobrio que los extravagantes palacios de Dolmabahçe o de Beylerbeyi. Está abierto al público los martes, jueves y sábados.

Después de haber explorado el palacete, podemos seguir un cartel que indica hacia lo alto de la colina, hacia la Mezquita Orhan (Orhan Cami); dado que se trata de una colina muy empinada, lo más prudente probablemente sea tomar un taxi hacia arriba y luego volver bajándola. La Mezquita de Orhan fue posiblemente construida sobre una antigua iglesia, pero ha sido tan extensamente reconstruida que no tiene mucho encanto. La vista de un extremo a otro del golfo desde aquí es, sin embargo, bien merecedora de la subida, y mientras bajamos de nuevo la colina pasaremos junto a pequeños restos de la vieja muralla de la ciudad y la robusta Karaburç (Torre Negra), que fue utilizada como una torre desde la que podían enviarse señales hacia el este en tiempos del Imperio Bizantino. Siguiendo por la calle Kapanca Sokak, a la izquierda encontraremos un edificio que solía albergar el museo etnográfico. Más parecida en diseño a una casa de Safranbolu, domina sobre una expléndida vista y evoca muy bien la vida de los ricos ciudadanos de İzmit en el siglo XIX.

En cuanto el centro urbano, el carácter industrial de İzmit hace que seguramente no vaya a ganar nunca ningún premio en un concurso de belleza, aunque el ayuntamiento ha trabajado duro para mejorarlo todo lo posible. En paralelo a la carretera de la costa transcurre una versión turca de las Ramblas de Barcelona, un paseo peatonal recorrido por centenarios plataneros que divide en dos la carretera y pasa junto a la impresionante Mezquita Pertev Mehmet Paşa (Yeni Cuma Cami), construida por el famoso arquitecto Sinan en 1579, y la más moderna Mezquita Mehmet Bey (Fevziye Cami), que ha sido reconstruida una y otra vez debido a los estragos que los incendios y terremotos han causado en ella.

Sin embargo, ninguna de estas mezquitas hace sombra a la espléndida Mezquita de Çoban Mustafa Paşa en Gebze, seguramente una de las mejores obras maestras no reconocidas de toda Turquía. Remontándose al siglo XVI, luce algunos trabajos en mármol con decoración al estilo egipcio tanto en la fachada como en el interior. Pero lo que hace esta mezquita tan particularmente espléndida es que sus muros aún albergan todo un külliye (complejo) lleno de habitaciones para huéspedes, un caravasar, y la tumba de un fundador, construido alrededor de un patio donde los ancianos pasan los días a la sombra de venerables árboles.

Sólo la mezquita es razón suficiente para visitar Gebze, pero con tiempo disponible quizás queramos ir hasta los terrenos del Consejo de Investigación Científica y Tecnológica de Turquía (TÜBİTAK) para echar un vistazo a un monumento, originalmente proyectado por deseo de Atatürk (aunque no se construyó hasta 1981) y dedicado a Anibal, el gran general cartaginés que cruzó los Alpes con sus elefantes para derrotar a Roma. Anibal se retiró finalmente a Libyssa, en la Bithynia, que estaba por entonces gobernada por su buen amigo el Rey Prusias I. Presionado por los romanos para que extraditara a Anibal en el 183 A.C., Prusias aceptó de mala gana, por lo que el general cartaginés, ya con 64 años de edad, se envenenó a sí mismo. Hay que traer un documento de identidad -el pasaporte o el kimlik (DNI turco)- para poder entrar en la zona.

Finalmente, quizás queramos detenernos un rato en Hereke, donde las alfombras de seda solían hacerse en una fábrica situada junto al agua que está abierta al público durante poquísimas horas a la semana. Aquí existe también una adorable mansión (yalı, en turco), a orillas del mar, construida en madera y bastante parecida a la que existe en la cercana Eskihisar, donde el artista otomano Osman Hamdi Bey vivió. Esta construcción fue construida por el Kaiser Guillermo II de Alemania con un conjunto de habitaciones para huéspedes muy cercanas al agua. Está en proceso de restauración y promete ser una maravilla de lugar una vez que los trabajos hayan terminado.

Hereke presume de su pequeño y bonito puerto, que está rodeado por un parque y una serie de restaurantes especializados en pescado, siendo el mejor de ellos el Halit. Sin embargo, cuando se trata de elegir lugares para comer, İzmit posee los mejores. No sólo están las "Ramblas" que recorren los locales para comer, con interesantes precios adaptados a los bolsillos de los estudiantes locales, sino que la vieja estación situada detrás del museo ha sido convertida en un romántico restaurante con un menú internacional adaptado a los gustos de los hombres de negocios que acuden al lugar. Por si eso no fuera suficiente, un antiguo vagón de ferrocarril ha sido convertido también en un acogedor lugar donde uno puede tomarse tranquilamente una bebida y degustar un trozo de tarta de queso.

Dónde alojarse

Los hoteles de İzmit son bastante caros para lo que ofrecen. La mayoría de la gente preferirá alojarse en Estambul y, saliendo desde allí, visitar la ciudad durante un día.

Cómo llegar

Efetur (http://www.efetur.com.tr/) ofrece servicios de autobús cada media hora hacia İzmit desde la estación de autobuses de Harem. El tren banliyö (suburbano) que sale de Haydarpaşa, en la parte asiática de Estambul, llega hasta Gebze, y desde allí se puede coger un autobús urbano en el centro de la ciudad: hay autobuses interurbanos que conectan İzmit tanto con Gebze como con Hereke. No obstante, si se quiere ir directamente a Hereke desde Estambul lo mejor es coger un tren desde Haydarpaşa, ya que los autobuses desde la metrópolis no van directos allí.

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