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Turismo

Ani, la ciudad fantasma entre dos ríos

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21-10-2008 - 00:00 CET Francisco Olmos | Hispanatolia

Ani, la antigua ciudad armenia entre dos ríos ubicada en la frontera de Turquía con Armenia, es uno de esos lugares olvidados por los turistas que sin embargo deberían estar en la lista de lugares protegidos de la UNESCO.

Si hubiera un premio para las ruinas más románticas de Turquía, Ani, la antigua ciudad armenia entre dos ríos que se encuentra en la frontera de Turquía con Armenia, sería una seria candidata. Como mínimo, uno esperaría encontrársela en la lista de lugares protegidos de la UNESCO. Sin embargo, Ani languidece en una relativa oscuridad, admirada por grupos de turistas extranjeros en su rápida visita por el este de Turquía y por el ocasional viajero aventurero. Por ello nunca está llena de visitantes como, por ejemplo, Éfeso.

Para ser justos, Ani está en un limbo geográfico, a 45 kilómetros al este de Kars, lo que ya de por sí la sitúa lejos de cualquier parte. Las buenas noticias son que visitar la ciudad es mucho más fácil que antes. No hace mucho tiempo, cualquiera que quisiese ir tan cerca de la conflictiva frontera con Armenia debía de tener el permiso de la policía, luego ir a la oficina turística para que le validasen el permiso, a su vez ir al Museo de Kars para comprar el billete, y sólo entonces se podía ir a Ani, dejando eso sí atrás la cámara de fotos, pues no estaba permitido que se tomasen fotografías. Afortunadamente todo ese lío ha pasado a la historia.

A pesar de lo apartado del lugar, verás que merece la pena nada más divises las preciosas murallas de color marrón dorado de la antigua ciudad sobresaliendo de la planicie nada más pasar por el pueblo de Ocaklı. Aquellas murallas recuerdan vagamente a las que rodean los castillos medievales de Gales, con la excepción de que cuando las atravieses te encontrarás con una amplia nada, en la que solamente hay alguna ruina ocasional que se divisa en el horizonte. Es difícil pues, imaginarse que la ciudad de Ani llegó a albergar antaño una población de 100.000 personas.

Los primeros años de la historia de Ani están relacionados con los de la cercana Kars. En el siglo X este rincón de Turquía era parte del Reino Bagrátida de Armenia, y el rey Ashot III (reinó entre 952 y 977) decidió que Ani sería una mejor capital que Kars, y trasladó su corte allí en 961. Durante 100 años Ani floreció bajo los bagrátidas, pero en 1045 fue conquistada por los bizantinos, para caer en las manos de los selyúcidas en 1064. Bajo su control la ciudad experimentó su segundo esplendor con un gran número de nuevos edificios dentro de las murallas. Pero entonces los selyúcidas fueron expulsados por los georgianos, los georgianos por los kurdos, y los kurdos por los mongoles. Finalmente, en 1319 un gran terremoto destruyó muchos de los edificios restantes, y la ciudad se sumió en un declive imparable hasta llegar a nuestros días.

Los nuevos caminos a través de la maleza hacen que sea fácil explorar el lugar siguiendo las agujas del reloj, que te lleva rápidamente a las ruinas medio derruidas de la Iglesia del Redentor del siglo XI, construida para albergar un trozo de la Vera Cruz. Curiosamente, no fue el terremoto el que daño el edificio, sino una rayo que cayó en 1957.

La segunda iglesia con la que te toparás es probablemente el edificio más exquisito de Ani. Construida en el siglo XIII, la Iglesia de San Gregorio el Iluminador se parece por fuera a las iglesias de los valles georgianos entre Tortum y Yusufeli. No obstante, por dentro está decorada con maravillosos frescos que cubren casi toda la superficie, de ahí su nombre en turco, Resimli Kilise o Iglesia con Imágenes.

A una distancia ideal para un corto paseo te encontrarás con los restos de una casa de baños selyúcida, a partir de entonces debes estar atento a un camino que baja hacia el Arpa Çayı (el Río de la Cebada) que separa Turquía de Armenia. Situada precariamente encima del río se encuentra el diminuto pero perfecto Convento de las Vírgenes. Desde ahí podrás ver la melancólica catedral de Ani, que se remonta al siglo XI, cuya cúpula desapareció hace tiempo aunque su utilización como mezquita en la época selyúcida aseguró la supervivencia de su interior lleno de arcos.

Entre la cathedral y la Menüçer Camii selyúcida del siglo XI con su impactante, aunque dañado, minarete octogonal, se encuentran los restos discretos pero evocativos de una calle comercial. Mucha gente al caminar por aquella calle se hace a la idea de lo vibrante y concurrida que fue la ciudad, muchos de cuyos restos aún se encuentran bajo tierra. Inmediatamente en frente se encuentran los restos de una casa de gran tamaño que mira hacia el castillo, la única parte de Ani que no puede ser visitada.

Caminando de vuelta hacia la salida pasarás por las ruinas de un enorme edificio de siglo X, otra Iglesia de San Gregorio, esta vez completamente circular. También sobrevive bastante de la Iglesia de los Santos Apóstoles, del siglo X, usada como caravasar por los selyúcidas. Escasos restos de otras dos iglesias también persisten. Finalmente, está el Palacio Selyúcida, aunque en opinión de algunos tan horriblemente "restaurado" que fue descrito por un libro publicado recientemente sobre Turquía como un gran bloque de baños públicos.

Pero no olvides que también puedes ir a Ani par a ver la exquisita belleza de su emplazamiento, con los ríos bajando por los barrancos que la rodean. El silencio allí es glorioso, y el lugar te quita el aliento, visitándolo tanto en primavera, cuando el interior luce una hierba de verde esmeralda, como en invierno, cuando la nieve lo cubre todo.

Para la mayoría de la gente esa es toda la visita a Ani, aunque hay varias ruinas de iglesias armenias en pueblos cercanos. Entre Kars y Ani se encuentra el pueblo de Subatan, donde un giro a la izquierda te llevará eventualmente a Oğuzlu y a las ruinas de una iglesia del siglo X. Incluso más sorprendente es la iglesia de Karmır Vank, en el cercano pueblo de Yağkesen; no solamente mantiene esta iglesia su cúpula, sino que también fue construida con unos ladrillos magníficos, rojos y negros, de ahí su nombre en turco, la Kızıl Kilise o Iglesia Roja.

Un giro a la derecha en la carretera que te lleva de Kars a Ani te desviará al pueblo de Kozluca, que tiene los restos de otras dos iglesias a ambos lados del valle. Una te resultará ya familiar con su cúpula, mientras que la otra, del siglo XI, está en un sorprendente estado cerca del colapso, pero es interesante de todas formas por sus relieves de maqarna (estalactitas) al estilo selyúcida y copiosas inscripciones armenias. Necesitarías muchas energía para visitar todos estos lugares el mismo día que vas a Ani, y olvídate de acercarte al Castillo Mağazbert ya que la gendarmería no te dejará atravesar su puesto de control.

Dónde quedarse

No hay ningún lugar en el que quedarse en Ani, tendrás que pasar la noche en Kars.

Güngören Hotel: (+90) (474) 212 5630

Hotel Karabağ: (+90) (474) 212 3480

Kar"s Otel: (+90) (474) 212 1616

Cómo llegar allí

Hay guías y taxistas que visitan los hoteles de Kars en busca de clientes. Si no te encuentran, pregunta al recepcionista o a la oficina local de turismo para que te ayuden a encontrarlos.

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