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Turismo

La magnificencia de Amasya

Amasya

30-11-2009 - 01:41 CET Francisco Olmos | Hispanatolia

De todas las preciosas pequeñas ciudades que se ocultan en el vasto interior de Turquía, Amasya es seguramente una de las mejores: uno de esos lugares afortunados que lo tienen todo.

De todas las preciosas y pequeñas ciudades que se ocultan en el vasto interior de Turquía, Amasya es seguramente una de las mejores; es uno de esos lugares afortunados que lo tienen todo: una gran situación geográfica en un saliente con vistas al suave Yeşilırmak (Río Verde), un grupo de pintorescas tumbas excavadas en la roca que vigilan la ciudad desde la altura, una sucesión de preciosas casas de madera que se remontan al siglo XIX, varias mezquitas y madrazas de singular belleza que recuerdan el pasado selyúcida y otomano del lugar, y suficientes hoteles boutique encantadores para garantizar una estancia placentera.

En la época otomana Amsaya era donde los sultanes mandaban a sus hijos para que se curtiesen como gobernadores. También fue un centro importante del estudio islámico, se cree que llegó a albergar a unos 2.000 estudiantes de teología. Pero no hace falta adelantarse tanto en el tiempo, ya que a la vez que el sultán Mehmet II conquistaba Estambul en el año 1453 Amasya ya tenía a sus espaldas una historia milenaria. Estrabón, el geógrafo nacido en Amasya, le atribuyó la fundación de la ciudad a la reina amazona Amasis. Los arqueólogos por su parte creen que la ciudad ha estado habitada desde aproximadamente el año 5.500 a.C., pero prefieren dar crédito de sus orígenes a los hititas. Cualquiera que sea la verdad sobre su oscuro y lejano pasado, todo el mundo está de acuerdo que Alejandro Magno pasó por allí en el siglo IV a.C., y que junto a Amasya creció el reino del Ponto. Éste alcanzó su máximo esplendor con Mitrídates II (r. 250-220 a.C.), y fue durante los reinados de los poderosos reyes pónticos que fueron excavadas las tumbas que vigilan el Yeşilırmak.

A día de hoy esas tumbas son la primera atracción turística de Amasya. Llegas a ellas a través de un camino empinado que empieza en el Hatuniye Mahallesi, en la orilla norte del río, que es sin duda la parte más seductora de la ciudad con un número creciente de antiguas casas de madera que han sido convertidas en hoteles, restaurantes y bares. Las 18 tumbas excavadas en la roca no son tan elegantes ni elaboradas como las de Dalyan, y sus contenidos hace tiempo que han desaparecido. Sin embargo, se cree que no fueron usadas como lugares de enterramiento sino también como lugares de culto, en los que los reyes eran adorados como dioses. Cerca se encontraba el Kızlar Sarayı (Palacio de las Doncellas), un nombre demasiado romántico para el que fuese probablemente el palacio de los gobernantes.

Para los amante de las tumbas exista otra, la Aynalı Mağarası (Cueva Espejo) en la carretera que lleva a Samsun. Si no, puede que desees luchar para llegar a la cima para poder inspeccionar los restos de un castillo que también se remonta a la era póntica. La restauración reciente ha hecho poco para embellecerlo, pero las vistas son absolutamente espectaculares.

De vuelta al Hatuniye Mahallesi una de las casas otomanas, la Hazeranlar Konağı, está abierta al público y ofrece a aquellos que se hospedan en hoteles modernos la oportunidad de ver cómo habrían vivido los ricos de lugar en el siglo XIX. El sótano es usado para exhibiciones de arte, fotografía y artesanía.

Si caminas al oeste a través del (barrio) Hatuniye Mahallesi, te encontrarás finalmente con el İstasyon Köprüsü (Puente Estación), donde puedes cruzar a la orilla sur del río y deambular por allí, parándote para observar los monumentos medievales. El más occidental de éstos es la Gök Medrese Camii (Mezquita Madraza Azul Celeste), que fue construida en 1267 durante el periodo en el cual los selyúcidas dominaban la ciudad.

Si vas de vuelta hacia la parte más occidental de la ciudad, serás recompensado con una magnífica vista de algunas de las mejores casas antiguas de madera de Amasya, que cuelgan por encima del rió como si pidiesen a gritos ser fotografiadas. Finalmente llegarás al pequeño museo que alberga por cuestiones de seguridad las puertas de madera de la Gök Medrese Camii. Más intrigante puede resultar la tumba selyúcida en los terrenos de la casa, que también tiene una colección de momias que fueron encontradas debajo de la Burmalı Minare Camii. Éstas se remontan al periodo posterior a la invasión mongola de Anatolia que acabó con la supremacía selyúcida. Los mongoles dejaron tras de ellos una serie de estados vasallos incluyendo el de los iljanidas, que dominaron Amasya hasta la llegada de los otomanos.

Continuando a lo largo del río llegarás a la preciosa Sultan Beyazıt II Camii, que está rodeada por unos setos que desprenden un dulce aroma. Si no te es familiar el concepto del külliye (complejo) que solía rodear la mayoría de las mezquitas más grandes, este es un buen lugar para distinguir los diferentes edificios que incluyen una medrese (seminario), kütüphane (biblioteca), imrat (cocina) y çeşme (fuente).

El sombrío camino a lo largo del río continúa hacia el este hasta que llega a una intersección vigilada por la reconstruida Gümüşlü Camii (Mezquita de Plata) y por una gran estatua de Atatürk que conmemora le reunión que tuvo allí el 12 de junio de 1919, en la que él y sus camaradas trazaron los planes para la Guerra de Independencia de Turquía y la creación de la República. Si sigues el río hacia el este te toparás con uno de los edificios más interesantes de Amasya, el Bimarhane, una estructura iljanida que se remonta a 1309 y que solía albergar el darüşşifa, u hospital mental. Los relieves del pórtico son sublimes.

Algo más lejos se yergue la pequeña pero preciosa Mehmet Paşa Camii, que se remonta al 1486 y fue construida para el tutor del hijo de Beyazıt II. Su jardín es un gran lugar en el que parar para recuperar el aliento. Cerca de allí se encuentra el Mustafa Bey Hamamı (baño turco), donde puedes alargar un poco más la pausa con un baño y unos masajes antes de continuar a través del (puente) Künç Köprüsü a la orilla norte del río para inspeccionar la extraordinaria Büyük Ağa Medresesi octogonal, que fue construida para el jefe de los eunucos blancos del sultán Beyazıt II, Hüseyin Ağa, en 1488. Hoy en día sigue siendo usada como escuela teológica, lo que significa que solo puedes ver el exterior.

Amasya tiene unos lugares magníficos en los que hospedarse, incluyendo la encantadora İlk Pansiyon, una de las casas otomanas restauradas más auténticas de Turquía. También atrae la pequeña Eylül Buğusu (Bruma de Septiembre), que está mejor situada que la İlk, justo en el corazón del Hatuniye Mahallesi. El único incoveniente de hospedarse en una casa restaurada es el mero hecho de que la antigüedad y la belleza restringen lo que puede hacerse en lo referente a la instalación de comodidades modernas. Si necesitas todos los lujos de un hotel de cuatro estrellas, tu mejor elección sería el Apple Palace Hotel, cuya localización en la ladera que da al río ofrece unas vistas espectaculares.

Dónde quedarse

Apple Palace Hotel. Tel.: (+90) 0 (358) 219 0019

İlk Pansiyon. Tel.: (+90) 0 (358) 218 1689

Emin Efendi Konakları. Tel.: (+90) 0 (358) 213 0033

Grand Pasha Hotel. Tel.: (+90) 0 (358) 212 4158

Ezgi Pansiyon. Tel.: (+90) 0 (358) 218 7300

Eylül Buğusu. Tel.: (+90) 0 (358) 212 1405

Cómo llegar

Amasya no tiene aeropuerto, pero está a cinco horas en autobús de Ankara.

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