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Opinión

José Luis Roldán

José Luis Roldán

Desde la ventana

¿Por qué Turquía no es un país miembro de la Unión Europea?

02-05-2013 - 12:00 CET

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José Espina escribió hace poco: “En Turquía, la UE ya no es lo más importante, ahora ellos están más interesados en su propia economía”.

Turquía ha sido un miembro asociado a la Unión Europea y sus distintas formaciones predecesoras desde 1963. Desde entonces, Turquía ha estado acceder a la UE, sin embargo, antes de 2004 Angela Merkel y Nicolas Sarkozy tomaron una posición en contra, principalmente por el miedo a un crecimiento de la emigración de la población turca (lo que se traduciría en un lastre para su propio país y economías), por la localización geográfica de Turquía y también por la influencia islámica que dicho país podría introducir en el grupo.

Los tiempos han cambiado. La economía está siempre viviendo ciclos y quienes hace años fuera una potencia poderosa, hoy está perdiendo poder y voto en la toma de ciertas decisiones importantes. Aquellos años en los que Turquía miraba a Europa como una ventana de desarrollo y la promesa de bienestar, hoy es un país al que Europa mira con admiración en términos económicos.

La economía turca está llamada como una economía de mercado emergente según el IMF (International Monetary Fund) y está ampliamente desarrollada, convirtiéndose en uno de los países más industrializados del mundo. Hay incluso quien no duda de incluir a Turquía en el famoso “BRIC”, considerando que este país tiene un crecimiento realmente grande y sostenido.

Durante estos años, algunas personas han emigrado desde la UE a otros países en busca de una oportunidad de trabajo. Y lo peor es que, en el horizonte más cercano no se atisba ningún cambio de esperanza en que la situación vuelva al lugar donde estaba hace poco. Ahora, es el gobierno de Turquía quien se está planteando si para ellos sería interesante o no una adhesión con la UE. Los ratios y los números están ahí, y mientras la eurozona se enfrenta a una crisis sin precedentes y una idea de recesión aumenta, Turquía goza de una envidiable economía dinámica, saneada, y que refleja un crecimiento medio cercano al 10% anual en el último lustro.

¿Es tiempo de promesas?

El eslogan de Erdoğan decía: “Turquía está lista para 2023”. En este año se espera que el país triplique su poder económico. De hecho, el primer ministro sabe que una inmensa mayoría de población turca confía en él. Resulta difícil encontrar alguien con un poder de liderazgo como él en los últimos años.

Actualmente, el actual gobierno turco olvidó prometer una adhesión con la UE. Ahora en Turquía lo más importante es su economía y tener una mayor influencia global. La excitación cuando la unión europea denominaba a Turquía como uno de los posibles países candidatos para unirse a ellos, ahora es historia. Ellos saben que no necesitan ayuda europea para su crecimiento, y tal y como están haciendo sus obligaciones les funciona bastante bien.

Pero no todo es dinero. También había prejuicios en relación con su cultura, religión y razas diferentes. Los tiempos han cambiado, y ahora son los europeos quien ansían salir del agujero en el que se encuentran mientras observan como las economías emergentes se desarrollan y mejoran sin su ayuda y les sobrepasan en potencialidad económica.

En resumen, ante la pregunta que se planteaba de “¿por qué no es Turquía un miembro de la zona europea? La respuesta correcta podría ser depende. Y depende porque cuando el país otomano quería unirse hace más de diez años, nuestros líderes rechazaron la propuesta; y ahora cuando las dudas sobre si países como Bulgaria, Grecia, Irlanda, Lituania, Portugal o incluso España son más lastre que beneficio, y cuando una de las economías emergentes más fuertes como Turquía podía ayudar a Europa a retomar el camino que dejaron atrás, es cuando quien Erdoğan ha dejado de tener prisas por tomar una decisión, y se está pensando, tranquilamente, si para sus propios intereses sería beneficioso ahora mismo o no.

No, no debería sorprendernos esta respuesta, porque no es esto nada nuevo, desde siempre cada uno ha mirado buscando su propio interés común. Es normal que a quienes dijimos “no” cuando solicitaron ayuda, ahora nos vuelvan la espalda ante la misma pregunta.

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