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Opinión

Akın Özçer

Akın Özçer

Mirada original

La primera bofetada a la ingeniería política

12-04-2014 - 12:00 CET

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Tras las grabaciones aparecidas de Erdoğan y su hijo, tanto medios locales como extranjeros habían llevado a cabo una amplia labor de ingeniería política que el partido AKP, con su victoria en las elecciones municipales del 30 de marzo obteniendo un 7% más de votos que en los anteriores comicios, ha puesto en su sitio. Si bien la lucha contra la corrupción es una cuestión importante, mucho más importante es luchar dentro de las reglas del Estado democrático y de derecho, y sin duda la política no debería convertirse en una herramienta para otros fines.

Lo cierto es que a raíz de las acusaciones de corrupción contra el gobierno del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) iniciadas el pasado 17 de diciembre, ha sido más importante para algunos intentar derrocar al ejecutivo del AKP por este medio, que tratar de ver realmente qué había de verdad en estas acusaciones. La existencia de grabaciones ilegales, de escuchas telefónicas o de espionaje, y que estas actividades las realice un poder oculto dentro del gobierno, no resulta aceptable en un Estado democrático y de derecho. Pero el hecho de que los medios de comunicación occidentales hayan apoyado estos métodos dejando a un lado sus principios morales, es un problema también importante.

En este sentido, resulta interesante evaluar cómo los fuertes resultados electorales que han dado una victoria clara al AKP en las elecciones municipales de Turquía han propinado una bofetada a esta ingeniería política. Porque después de estas maniobras, los beneficiados no han sido ni el principal partido de la oposición turca (CHP) ni el nacionalista MHP, sino el AKP. El líder del CHP ha dicho tras los resultados que "no presentan una mala imagen para nuestro partido, tenemos un aumento de votos" con el objetivo de evitar su dimisión, porque ahora el principal partido opositor - y toda la oposición- debe aceptar que las expectativas de aumento de votos que esperaban se han quedado muy por debajo de lo anunciado.

La reacción de los medios occidentales

Tras los resultados de las elecciones, la opinión de la prensa occidental y de algunos columnistas de opinión en Turquía sobre una caída de votos del AKP basada en su animadversión hacia el primer ministro Recep Tayyip Erdoğan ha demostrado ser todo un error, en el que ellos mismos acabaron creyendo lo que querían creer. Así ocurrió por ejemplo con el editorial publicado por el respetado diario El País el pasado 4 de marzo, "Erdoğan ahoga Turquía", cuyo titular al igual que sus reflexiones han perdido ahora todo su sentido.

De igual forma el periódico francés Le Monde mostraba su ceguera escribiendo no hace mucho -sólo unos días atrás- en su editorial. Bajo el título "La inquietante huida sin control de Erdoğan", escribía: "Erdoğan cumplió 60 años en febrero. Diez años desde que llegó al gobierno de Turquía. (...) En principio, esto debería ser suficiente para él y debería jubilarse. Pero en las elecciones del 30 de marzo, quiere hacer un examen personal de su propia popularidad con todo y con todos en su contra, permaneciendo en el poder a toda costa".

El diario Le Monde parece no pensar en su propio prestigio al olvidar los casos de François Mitterrand o Jacques Chirac -que estuvieron 14 y 12 años en la presidencia de la República, respectivamente- hablando de que alguien como Erdoğan debe abandonar la política tras una década, teniendo en cuenta además que no hablamos de unas elecciones generales, sino de unas locales. Sorprende además que hable de alguien que quiere mantenerse en el poder con todo y con todos en su contra, teniendo en cuenta que hablamos de un político -Erdoğan- que ha ganado hasta ahora todas las elecciones en su país.

Tras la apertura de las urnas y después de conocerse los resultados de los comicios en Turquía, El País escribió dos noticias/opiniones. Juan Carlos Sanz, a quien conozco desde hace 15 años y con quien hablé recientemente, escribía poco antes de vernos el titular "La victoria islamista en las municipales acrecienta la polarización en Turquía". El corresponsal en Estambul del diario Le Monde, Guillaume Perrier, titulaba "Las municipales de Turquía confortan a Erdoğan" explicando que Erdoğan, que se ha mantenido al frente del gobierno desde 2002, no se ha visto afectado por los videos y grabaciones difundidos sobre él.

La antigua corresponsal de Arte Francia en Turquia, Arianne Bonzon, escribía en el portal Slate.fr : "El problema de Turquía, no es Erdoğan, es la ausencia de una alternativa a Erdoğan". Publicado el 30 de marzo, antes de conocerse los resultados de las elecciones, el artículo explica que el CHP necesita convertirse en un partido socialdemócrata para llenar ese vacío de alternativa, y que el nuevo partido HDP debe ganar peso en la política turca.

La reacción de la oposición

Frente a la victoria electoral del AKP, Erdoğan tiene en frente a dos principales actores de la oposición, el CHP y el MHP; pero ninguno de los dos ha sabido entender el mensaje dado por los votantes. Kılıçdaroğlu, el líder de la oposición, habla de un aumento de los votos de su partido y sigue insistiendo en las acusaciones de corrupción contra el gobierno: "Se colocaron todos en fila, van a dejar sin dinero a Estambul. Quienes están involucrados con ladrones y corruptos, no pueden decir nada esperanzador", dijo refiriéndose al discurso de Erdoğan tras la victoria electoral. El secretario general del CHP se refirió después a las elecciones a la presidencia de la República diciendo que "el hombre del gobierno que roba no puede ser presidente. Un ladrón no puede ser presidente, ni primer ministro", manteniendo así la misma polarización en su discurso.

El secretario general del MHP, Devlet Bahçeli, señaló también que su partido "ha rubricado un considerable éxito" (¿?!!) añadiendo a continuación que "Turquía aún sigue regida por un primer ministro que está siendo cuestionado", subrayando además que "el gobierno aún sigue hundido en la corrupción y los sobornos, es una banda sin conciencia". Afirmó además que el primer ministro Erdoğan no puede buscar una justificación en los votos recibidos y que los ciudadanos no pueden sustituir a los tribunales, dando a entender que el tema de la corrupción volverá a estar presente de cara a las elecciones presidenciales de agosto.

En resumen, el CHP y el MHP han aumentado ligeramente sus votos en comparación con anteriores elecciones pero han sufrido una derrota política, a pesar de lo cual a corto plazo parece que seguirán con la misma línea política. Por tanto, ahora resulta primordial desde el gobierno centrarse en la limpieza de las estructuras burocráticas paralelas insertas dentro del poder, al igual que mostrar la necesaria sensibilidad hacia la lucha contra la corrupción.

En cuanto a la oposición, el apoyo mostrado por la población al AKP en las elecciones municipales ha mostrado que los ciudadanos no aprueban esa "ingeniería política" utilizada contra el gobierno y que la oposición debería distanciarse de ella, incluso para apoyar al ejecutivo en su lucha contra los poderes que usan estos métodos. Pero viendo los discursos iniciales de los líderes de la oposición, no parece que éstos hayan sido iluminados hacia una lucha común en este sentido.

Sin una interpretación correcta del mensaje de los votantes, en el futuro los resultados que se obtendrán serán similares: no se necesita ser ningún vidente para ver que estas bofetadas volverán a golpear a la oposición en el futuro.

Akın Özçer es un diplomático turco retirado que trabajó como consejero de la Embajada de Turquía en Madrid, y ha escrito varios libros en su país sobre la transición española y el conflicto vasco. Habitual columnista y analista político tanto en la prensa como en los medios de comunicación de Turquía, ha participado como experto en la redacción de la nueva constitución turca.

Artículo traducido del original en turco por Pablo Gómez y Funda Yüce

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