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Opinión

Hakkı Öcal

Hakkı Öcal

Assad es un animal, pero no está loco

17-04-2018 - 12:00 CET

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Sí, fue un agente químico el que mató a 31 personas (según The Washington Post) o a 70 (según la BBC) en la ciudad siria de Duma. Estados Unidos, con Francia y el Reino Unido, creyendo que el ataque procedió del habitual sospechoso Bashar Assad, llevaron a cabo ataques de precisión contra objetivos en la zona controlada por el régimen sirio.

¿Cuán seguros estamos de que esos ataques fueron de hecho llevados a cabo por el régimen de Assad?

No se puede negar que Assad es tan homicida como su padre como para usar armas químicas. Es un monstruo animal, tal y como Trump lo llama. Su padre mató a 42.000 de sus propios ciudadanos usando armas químicas. Hasta ahora, en la guerra civil en Siria desde 2011, Assad ha matado a cerca de un millón de sirios.

Examinemos la situación en la que se encontraba el 7 de abril cuando las potencias occidentales dijeron que Assad gaseó a la gente en Duma.

El presidente ruso Vladimir Putin –a pesar de todos sus problemas con Europa y Estados Unidos, quienes han iniciado una guerra de espionaje después que un doble agente ruso fuera envenenado en Londres- consiguió que la conferencia de paz sobre Siria de la ONU aceptase la unificación de los procesos de Astana y Ginebra. Los participantes acordaron reescribir la constitución siria. La nueva y mejorada lista de participantes probablemente haría las sesiones tan fructíferas como nunca lo han sido en Ginebra. Putin y el ministro de asuntos exteriores Sergey Lavrov comenzaron a criticar a Assad. Rusia rechazó las protestas del régimen sirio por la incursión de Turquía en territorio sirio durante la Operación Rama de Olivo de Turquía. Rusia ayudó a Turquía a acabar con los terroristas kurdos. Rusia es el único país que ha aceptado ayudar a Siria contra cualquier agresión extranjera. Rusia ha aceptado (y Assad también lo aceptó) el programa de desescalada en Siria, y se ha implementado con éxito. Todo eso significa que Rusia está deseando apretar las clavijas a los movimientos de Assad.

Sin embargo, la presión rusa sobre el régimen sirio no es tan dura y rápida como a uno le gustaría que fuera. Cuando Assad volvía a cometer otro atroz ataque contra el último refugio de los grupos opuestos al régimen en Guta Este con armas convencionales, por ejemplo con la bomba de barril que mataba tan indiscriminadamente como cualquier arma química, el gobierno ruso miraba para otro lado. Turquía convenció a Rusia para asistir a las negociaciones de paz y reestructurar el sistema político en Siria, de forma que un sistema abierto (e incluso democrático) pudiera echar raíces en esa dictadura familiar, donde el poder se transfiere de forma dinástica.

Los otros mejores amigos de Assad, los mulás iraníes, dejando a un lado su guerra sin sentido con Israel por medio de representantes, se han convertido también en actores legítimos en la búsqueda de una solución a la lucha por el poder en Siria. Una Siria democrática nunca aceptaría convertirse en un campo de batalla para los grupos representantes de Irán. Ni la organización terrorista PKK ni los terroristas de su filial siria el Partido de la Unión Democrática (PYD), sino los verdaderos representantes kurdos así como los árabes sunníes y los turcomanos serían vecinos pacíficos con todos los países de la región. Normalmente nadie escucha los discursos inaugurales en las conferencias internacionales, pero en Astana y Sochi, todos los grupos de la oposición declararon abiertamente que su intención es vivir pacíficamente en su país los unos con los otros y con todos sus vecinos.

El proceso de Astana prometió un Oriente Medio pacífico que nunca jamás nadie ha experimentado.

Ahora, a pesar de todos los fallos y dificultades que quedan por delante, la guerra civil está cerca de un final pacífico como nunca lo ha estado desde que se inició en 2011. Un dictador astuto como Assad teme que una constitución democrática signifique el fin de su poder implacable, pero él también ve esto como una oportunidad para poner en práctica sus habilidades de engañar y jugar. Él debe saber perfectamente a estas alturas que provocar la ira de EE.UU. usando armas químicas podría suponer un suicidio.

Él no arriesgaría los logros que va a obtener en un par de meses.

Pero esta solución democrática hubiera significado también el fin de los planes para el desmembramiento de Siria. Cortar Siria en pedazos permitiría a los halcones israelíes, a los neoconservadores y al Mando Central de los Estados Unidos (CENTCOM) poner en práctica sus planes.

La paz es para ellos más temible que Assad el animal.


 

Artículo traducido del original publicado el 15-04-2018 en el diario turco Sabah.

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